jueves, 31 de diciembre de 2015

El donde, antes del mar al mar

No, no es eso.

Solo no sé donde estoy. No sé donde quedo cuando las ideas desaparecen, cuando lo que quería decir pierde su querer.

Jóvenes que tienen voz propia pero no saben escribir, un desastre. Me manda saludos Bolaño.
Gracias por lo de joven de todas formas.
-Lo era cuando él murió al menos-

En tanto me pudro a través de los restos de palabras y pedazos de intenciones que se acumulan y se quedan haciendo hongos, escondidos, entre los huesos-de-los-esqueletos de un bosque de neuronas en plena desertificación.

Y estaba la belleza violenta de los cerros, la avalancha desde el Barón, la ola gigantesca y envolvente de colores; estaba la calle Borges, una miseria de calle, y al mismo tiempo una hermosa travesura de pasto y escaleras de piedras rotas.

Y estaba la vista, que subía de los ojos a la garganta. Un fenómeno anti-natural. Un fenómeno profundamente humano.

Pero la noche siempre cae.
Y la noche, y la caída, nunca me preocuparon tanto como en éstos días, en los que siento el paso desgarbado de los demonios tras la cortina; los gritos que son risas que son gritos.
Que son risas que son gritos.

Y estaba cada uno de los edificios a punto de caerse desde que fueron construidos, el oxymoron burlesco del Banco de la Solidaridad Estudiantil y la mujer que saltaba las azoteas pero se quedó a sentir el aire.

Sí.
Estaba toda la poesía que no supe absorber.
El mar que no me atreví a tocar, el fin del viaje.

Del mar al mar. Todo podría haber concluido.

Pero no pude. En la subida, en el ascensor, en el plan. No pude, no pude soltarlo todo, porque cayeron antes las nociones, porque llegué tarde una y otra vez, al lugar en donde no sé. En donde se pudre lo que queda, allí, donde se criaron los hongos, donde se acumularon los huesos. No pude.

Y agarré la tinaja dionisiaca, y la intenté quebrar en mi cabeza para doblegar a Saturno. Iluso.

Iluso.

El craneo late ahora, el corazón se clava al pecho. Que no lo muevan. Pedimos todos los ilusos. Que no lo muevan.

Quería pasar piola. Sabio, inocente.
Perdón.

No sé en donde estoy. Perdón, perdón.

Mierda, perdón.

jueves, 24 de diciembre de 2015

No quería perder

Juego con mi pies en un país
ellos hablan de sus autos, la ciudad está ordenada
un viejo cuida un pequeño estacionamiento
no muchas monedas resuenan en sus bolsillos
La tez morena lo hace distinto. Común y distinto.

Yo sigo jugando con mis pies, salto sutilmente y doy medias vueltas, giros inconexos
esta todo tan tranquilo y violento
la farmacia vomita gente sin asco
y yo salto y doy giros torpes sobre pequeños paños de pasto sintético

Quisiera haber sacado un poco de rabia, haber follado a alguien con violencia, salir de las ganas de vida y muerte. De pasarle a alguien mi mancha. De disfrutar un poco lo que esta maldito. De tragar unas cuantas contradicciones.

Bebo en el bar de un hotel. Me río entre Ucrania y Rusia, entre Rommel y la CIA. Un ron doble, música desde un piano sin cola, que a veces canto. La ciudad sigue ordenada y yo me acostumbré.

Estoy en cualquier lugar. Perdí en el casino. Antes una garganta profunda me da un dato de un desfalco de cientos de millones de dolares, me pregunta si quiero morir. Perdí mucho en el casino. Mucho para lo que tengo.

Me quedo en silencio. No quería perder.

martes, 22 de diciembre de 2015

Entre el antes y el inicio

Me dijeron vive, una vez, cuando. Entre el antes y el inicio.

Pero me dio sueño el vértigo de todo lo que hay por decir. De todas las soluciones que no daré.

Hizo frío, y no cerré las ventanas.

"La belleza fue lo que escogimos para ensanchar las distancias, las clases. La corrupción el comienzo de la vida republicana. Era lo manifiesto." Escribí en una pared.

Entramos, y nos quedamos. Y estuvimos más comodos en una cama de una plaza que en una de a dos.

Lo quería cambiar todo
desnudando reyes y reinas,
rasgando suavemente mi ropa también.

Porque nada cambiará hasta asumir 
como no cambiará. 




Quería, como quería.


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Futuro

Que decir cuando no hay destinatario, cuando no hay motivo, cuando hay solo caos

Aún no huyo, y ya no tengo espacio
A quien le importa lo fugaz, una vida
Solo oculto las migajas debajo del teclado
Porque me quitaron la sonrisa
La gravedad me quitó la sonrisa

Tuve miedo a no volver
Y hoy deseo un no lugar

Entre silencios
espero
la disolución lenta de los átomos
el desgarro, la mano invisible
que desgrane el racimo de uvas
y tire las ramas al cielo
que caigan al infinito

Sigo atorado, la cañería se tapó
la presión ensancha la piel

Desde rincones ajenos de mi cabeza
apuntan los rifles
todas las historias mueren
todo se hace sueño
y el mundo esta despierto

No estoy triste
estoy medio muerto
el movimiento es lento
cada vez más lento
y el frío se esparce
adentro
bien adentro

Solo quisiera
prescindir del futuro

lunes, 2 de noviembre de 2015

Escombros

Puedo escuchar un número ilimitado de veces una misma canción, así que le doy al replay frecuentemente si esa canción y yo estamos sincronizados. Y no salgo de ese círculo. Muchas veces me he quedado ahí para siempre.

Me suena el estomago de hambre, pero ya me acostumbre a que lo hiciera. Es casi una tradición a estas alturas. Creo que ambos sabemos que nuestra relación no va a durar mucho.

Voy a Londres mañana, y estoy más apesadumbrado que feliz. Puede ser la falta de vitamina D, o que se me escapa la incertidumbre y poco a poco estoy retornando al lugar de donde quería escapar. Dónde los nombres de los días tienen sentido y las horas indican y cierran posibilidades.

Estoy al final de las posesiones. Los caminos para seguir no construyen. Tengo mi cabeza llena de retazos y tengo miedo de no poder sacudirme la piel. Tengo pánico de que solo me quede la sonrisa a medias, y de no saber que hacer para seguir tranquilo en la irrelevancia.

Y no es un problema dejarme atrapar, y ser un funcionario más, un cuidador con historias oxidadas. El problema es que aún me importa. Y pareciera que nada aprendí limpiando platos y baños, restregando pisos, cuidando plantas, recolectando frutas. Aún inflo un globo que me lleva hacia abajo del mar.

No conseguí pasaporte para la locura. Solo soy un fan. Uno que escribe cosas que no parecen salvar. Y hoy si me quiero salvar. Que me perdone Benedetti, que yo me quiero agarrar de algo. Que no me quiero soltar, que las vueltas ya van tan rápido y voy a terminar, si me suelto, en dónde nada cambió.

No tengo paciencia. Ni Fe. No cultivé talentos y el esfuerzo se diluyó. Solo he cruzado el mundo. Y tan solo por eso todo podría haber sido peor. Anécdotas. 

Estaba tan feliz perdido, me doy cuenta ahora que tengo destino. 

Discúlpen mi duelo, pero es que veo en el horizonte los escombros de los barcos que quemé.

viernes, 30 de octubre de 2015

Correr / volver y huir otra vez

Juntar palabras, hilarlas con astucia. Que la forma sea algo sorprendente, algo que haga sentido. ¿Y después qué?

Correr.

Que estén de acuerdo contigo. Que te feliciten, que te paguen, que te sigan, que te amen.

Correr.

Que pasen de largo, como has pasado de largo. Sacar tibios aplausos, si es que. Aparecer por unos segundos, volver a caer.

Correr.

Un eco, una persona, alguien que lleve todo más allá.

Correr.

El silencio profundo, que no las vuelvas a ver. El cansancio tras el final que hace querer un nunca más.

Correr.

La luz fugaz, la tibieza invernal. Falsa y endeble, a la que uno se aferra con desespero. Buenas palabras a medias tintas.

Y correr.

Pero no sé a dónde. No he vivido la mitad de lo que quisiera y aún así más de lo que soñaba, y ya no sé dónde correr.


Volveré. Y huiré otra vez.

El tiempo me ha hecho presa fácil
cansado y lejano a los trucos
que me podrían hacer llegar a algún lugar

Pero volveré, aunque sea a la nada. Y huiré otra vez.

Volveré. Y huiré.

Y quizás, entre tanto y tanto,
camine en vez de correr.

viernes, 9 de octubre de 2015

Rebosante (sin terminar)



Moriré solo y pobre,
pero rebosante de poesía mala.

Lleno
de viajes y experiencias
hastiadas de su conciencia

Moriré con las botas puestas,
un pie en la incertidumbre
en el otro la pulcra indecencia

INDECENCIA

De cara sucia,
manos rotas,
espalda mala
alma calma

Moriré salpicando palabras
en lenguas que apenas comprendí

Y cerraré los ojos, para tocar de nuevo la gran muralla,
para deslizarme por las arenas del Gobi
para sentir el viento de Wellington
el agua fría del Baikal
para dibujar con los dedos la silueta de Praga
y perderme en los cerros de Kobe
antes de olvidar
respirar

Moriré solo y pobre,
pero despedazado por el mundo
entre palabras y lugares

Y habré follado poco y mal
hasta el final de mis días
Y mi pelo no tendrá la decencia
de caerse por completo
Y no podré sonreír jamás
sin ocultar mis dientes con los labios
Pero aún así
moriré jadeando mala poesía
y recuerdos solitarios

Me iré desarmando con paciencia
desde la frente al mentón
la nariz y las orejas
iré sacándome la piel
hasta que mis dedos acaricien mi craneo
Moriré desvanecido
desintegrado, desaparecido
pero se harán letras esos huesos
y brotará de ellos
mala poesía

Paisajes
y silencios

Moriré decadente
porqué así he vivido

Y me iré con la frente alta y desafiante
con la satisfacción absoluta
de haber fallado hasta el hastío

Me entregaré tranquilo
y quizás
hasta sonriente

Tal vez a la muerte no tema mostrarle mis dientes.




miércoles, 7 de octubre de 2015

Poesía en Facebook, poesía de hostales

Poesía en Facebook, poesía de hostales.

Lejos de los bares de Bukowski, de las sopas de Warhol y las cruces de Parra.

Aún más lejos de los relojes de Dalí, de los ojos de Buñuel, de los urinarios de Duchamp y los manifiestos de Tzara.

Distante de las bailarinas de Degas, del mal de Baudelaire, de la flor de Novalis y la miseria de Victor Hugo; del Prometeo de Shelley, del Fausto de Goethe.

Inexpugnablemente separada de las Coplas de Manrique y las delicias del Bosco.

Sobrecogedoramente ajena al Mio Cid, a Beowulf.

Tan lejos.

Poesía que podría ser el haz azul tras la lluvia de su tiempo.

Tan lejos ya.

Que parece rídiculo.
Tanto, como haber pensado que todo fue ridículo en cierto momento, a ciertos ojos.

Y que con el tiempo se hicieron los monstruos, que aún se ven a la distancia.

martes, 6 de octubre de 2015

Todas las piezas (revisar)

A veces todas las piezas son la misma pieza
Y su luz es la luz de todas
Y las guitarras son la misma guitarra
Que acompañan la bella voz de una mujer
En cada una de ellas

Y miras entonces,
En esa pieza que son todas las piezas
Lo que podrías tener y no tienes
Pero que aún así vives,
Como todas las personas, en todas las piezas

Y hasta llegas a creer que el checo podría ser todas las lenguas
Y que tu sonrisa podría ser todas las sonrisas

Pero ya no estás en una pieza,
Andas lejos de todas las piezas
Estás en un salón, rodeado de billar
De televisores y cervezas
Estás dónde todos son nadie
Y se ríen fugazmente
Buscando cosas fugaces

Y aún así
Escribes esto
Que podría haber escrito cualquiera
En cualquier otro momento que fuera
Todos los momentos
Cualquiera, que esperase vivir cada día
Con una guitarra que sea todas las guitarras
Y la bella voz de una mujer
que sea todas las voces
En una pieza que sea
Todas las piezas


martes, 22 de septiembre de 2015

Sin saber porqué

Hola, quiero escribir una poesía, pero no sé por dónde empezar. No sé si mantener la prosa o saltar al verso, si intentar el ritmo o el caos visceral. No sé cual de todos los sentimientos sacar primero y tirar a la pantalla, no sé si arrepentirme de no pensar en el papel y el lápiz, de haberme quedo en la comodidad de las teclas, no sé si ir al baño o no. Si sentarme derecho o no. Si cambiar la música o seguir con Miles, que está ahí porque sí. No, no. No. Realmente está porque no sé porqué.

Quiero escribir una poesía y no me sale.

Bah, ya no quiero. Y no sé porqué.

Pero tampoco quiero borrar todo. Quiero incrustar una gema. Un twist, hacer rodar la tuerca. Que el sol se refleje tras una coma. Dar a entender una fibra de la vida, sin explicar nada. Sin entenderla si quiera. Y no sé porqué.

¿Por qué quiero escribir una poesía?, ¿a quien le importa?, ¿a quien le sirve?, ¿que hace en esta vida una de ellas?, ¿que espacio le queda?

No este, seguro que no este.

Se perderá antes de tiempo, se sentirá violada, desnuda, desgarrada. En la intemperie, sin nada que la proteja. Ni si quiera que le haga sentir que algo vale la pena. Y no sabrá porqué.

Y yo estaré tranquilo, porque me la cagué. Y me mirará sin entender. Pero todo seguirá igual. Porque la culpa. Y ella. Ella siempre fue, y dejará de actuar, y se reirá. Y sonreirá. Y se irá. Y yo quedaré mirando esta pantalla, sin saber porqué.

martes, 1 de septiembre de 2015

Dialogos (en proceso)

- O ellos saben algo que nosotros no, o nos matamos todos. Así, tal cual, como Lemmings al acantilado. Mirá, quizás en eso pensaban mientras caían uno a uno los idiotas, que ese, el de adelante, sabía algo que ellos no. Si me preguntás, la confianza parece ser anti-evolutiva.

- No te pregunté nada, pero tienes un punto. ¿Y si todas estas estas teorías conspirativas de modé son simplemente para hacernos creer que estos putos tienen un plan de fondo?, ¿que todo no puede ser tan plano, tan lineal, que es inverosímil que no tengan un truco bajo la manga, una trampa que les de más beneficios a ellos y unos años más a nosotros?.. Creo que estoy creando una meta-conspiración.

- Me perdiste. Me quede pensando en el acantilado. ¿Te has preguntado de que se ríe la gente en las fiestas?

/Redistribucion del reconocimiento

¿Y cual es mi poesía ahora? (en proceso)

¿Y cual es mi poesía ahora?

Me quedé con un poco del Japón detrás del neón, pero no tengo haikus
Arrastré los árboles y el viento Neo Zelandes, pero no tengo mana
Rocé la sonrisa Sur Coreana, pero no tengo caparazón
Palpé la epopeya China, pero no tengo piedras
Me tendí en el desierto Mongol, pero no tengo una yassa
Y ahora que estoy en las estepas Rusas, no tengo fin.

Recuerdo

El arcoiris dibujado en la arena, flotando entre el cielo y el infinito del suelo de Gobi. Sus nubes, la lluvia, estática, desnuda, lejana. Las dunas disfrazadas de montañas, las hijas del cielo azul eterno.

La ecléctica pulsión de las aceras niponas, la torre de Tokyo imitando al monte Fuji, Los templos en islas sacadas del tiempo, las esquinas que se doblaban en si mismas, fracturando los sentidos. El deseo de la gente en silencio.

Mis manos cuando tocaron con sus palmas, ya ajenas a mi, las piedras del sueño Chino, murallas levantadas trágicamente sobre gritos y sangre, que emergen por sobre lo hermoso y lo bestial de lo humano, que se funden. Con mis manos, con mis palmas. Que se funden, con sus recuerdos cansados, como queriendo volver al útero. Que se funden, en la naturaleza.

Las carreteras, los cerros y los páramos rendidos al cielo más grande que había visto. Los árboles, la lluvia curva, el viento. El viento que tantas veces me llevó por la risa. Que jugo con mi bufanda, que me despertó del olvido. El punto dónde se unían caóticos los mares, el fin, el comienzo de las islas de Nueva Zelanda.

Un color nunca visto en las playas, en las riberas, el verde voraz que hacía de almohada. La noche, la belleza sometida a sí misma, la guerra. El conflicto que sobrevive en rostros y cuerpos, que se tratan de sacudir. Espásmos, entre risas y música. La espera de Sur Corea. La paciencia de la invasión entre granos de café.

Y Rusia, que ahora vivo. La cálida Siberia se recoge en estas horas para escuchar al lago Baikal. Todos debemos acudir a su llamado.

Pero,
Lo que he visto es más puro. Más fuerte. El mundo se ha hecho abrumadoramente inalcanzable para mis palabras.

Ya es otoño, en Moscú

Llegué a Moscú el último día de verano. Llegué con el otoño a mis espaldas, con las hojas resplandecientes, fogosas, que exhalaban con gloria sus últimos colores hacia la ventana del tren.
Y me recibió una ciudad cuya belleza calmó el dolor de la guerra, me llenó con más sonrisas de las que estaba preparado para vivir, y mi corazón se hinchó, en el último día del verano de Moscú.
Soñé despierto entonces, con historias que había visto mil veces, con el misterio de los mundos, y vi continentes uniéndose y desapareciendo lentamente tras la sombra de los árboles, pero el silencio lo habitaba todo, y me amparó la luna llena, de la última noche del verano de Moscú.
No nos dijimos adiós, en el último día del verano.
Y yo la sigo esperando.

Pero ya es otoño, 
acá en Moscú.

martes, 18 de agosto de 2015

Pequeña Manía

Tengo una pequeña manía, que es escribir poesía.

Nadie me dijo que sea poesía lo que escribo, ni que fuese un poeta al hacerlo. Tampoco sé si algo cambiaría porque alguien lo hiciese, incluso si es que muchas personas así lo consideraran. 

Parte esencial de ser quien soy es no haber comprendido hasta la fecha los nombres ni los títulos; lo que no me quita el haberlos deseado, mas como se desea el dejar de pensar -al menos por un momento- cuando se está a la deriva en el desenfreno, en el vértigo mental.

Quizás un poco menos de ambigüedad en mi vida estaría bien, y debería simplemente declararme poeta, violentar la inercia y pelear por un pedazo de realidad, por una definición que juegue a ser concreta. 

Y me podrían preguntar entonces, con toda razón, ¿como eres poeta sin un libro, sin algo que mostrar?, pues yo hablaría de lo efímero. Y me podrían insistir, con toda legitimidad, ¿que te hace poeta, por qué eres poeta entonces?, pues por manía, tendría que decir. Porque tengo esta pequeña manía, que es escribir poesía.

Este Atardecer

Me sacié de juegos
rebalsé de amor falso
y deseo exagerado

Y a mi cuerpo lo calmé
con lo más barato que
pude encontrar

Terminé la existencia, con trampas

Pero
pagué muchas horas para llegar a este atardecer

La procesión es día sencillo
la penitencia un momento
antes
que los grilletes toquen el suelo

Pequeñas tribulaciones
Tras las que alcancé el onírico ideal

Nada refrena, nada ata
Y el sol aún entibia
Y el sol aún se va

Pero
pagué muchas horas para llegar a este atardecer

En la silla la espalda descansa
los pies sobre el radiador
la inmensa ventana desnuda una ciudad ajena
y por unos segundos
he domado la vida

Porque no he querido más

Pero
pagué muchas horas para llegar a este atardecer

Y miro
observo
Y me entrego
después del fin

Podría ser entonces
que una ulcera perfore
mi pánico
y el veneno drene tan rápido como nace
Que me acostumbre al temor
de todas las posibilidades
Que las letras no dependan
y la tranquilidad encaje en la realidad

Podría ser que un día
que un día pueda
simplemente
quedarme en el atardecer

martes, 4 de agosto de 2015

Menos es más


Y me voy quedando solo.
Está todo en silencio.

Las maravillas que vi, se esconden.

Estoy entre el porno y seguir escribiendo.
Pero en realidad no tengo energía más que para lamentarme con la mirada baja
a ras de teclado.

Sigo escribiendo porque estoy encerrado en ello.

Me salgo, vuelvo.
Sigo quedándome solo.
El silencio es ahora intermitente.
Siento en el estomago la pena.

Menos es más.

No quiero sentir jamás esto de nuevo.




Grito

Era sobre estrujar y retorcer palabras hasta,
por suerte o cansancio,
sacarles un grito; uno que les sonara bonito.
¿Por qué?
Porque solo puedo reducir los daños.

Era sobre decir de aquella
que es la única forma que tengo
para transfigurar mi roído criterio
en algo menos insensato
como un testimonio humillante del dolor
como un cuadro de la miseria cíclica
que redunda en mi sudor

Era que no sólo son fracasos
los que meto a la máquina
dónde las tripas se hacen cecina

No.

Es un entre tanto
en el que ofrezco mi vida.

La vendo sin precio.
La regalo para lucrar.

Y espero a que, con suerte,
caigan un par de aplausos,
unos like

Pausa. Para.

Ya no es tan terrible ser tan frágil.
¿Cierto?

Creo que tengo la respuesta
que he alcanzado cierta felicidad

Quizás me olvide de todo
Quizás se perdone mi veneno
Quizás vuelva la sonrisa.

Hola,
todo sigue igual.

A veces no soy tan bueno como una planta
para hacer fotosíntesis.

miércoles, 29 de julio de 2015

Como estos días (Irkutsk)

Hacer fotosíntesis de cariño,
saciarse con el amor del universo escondido en cada bocanada de aire

Calmar la mente,
contándole una buena historia

Conquistar el miedo,
hasta que el mayor estrés sea decidir dónde será la siguiente aventura

Hacerle caso a la voz que te pertenece, que te quiere,
perdonar a las otras que resuenan adentro

-Con suerte te olvidan; con suerte se divierten entre ellas-

Caminar cuando se quiera, conocer cuando se quiera, recorrer cuando se quiera, descansar cuando se quiera.

Trabajar cuando se necesite, con una sonrisa. Con paciencia.

Ser simple. Y disfrutar de lo complejo como un puzzle, como un nudo a desarmar.

Tratar de no hacer daño. Tratar de ayudar un poco. Desinflar el ego, adelgazar con acciones -aunque sean pequeñas- el peso de la conciencia, el pecado inicial de un mundo injusto.

No es la senda perfecta, no es la vida inmaculada.

Son solo intentos de algo bonito que contar a los nietos,
intentos que a veces resultan.

Como estos días.

jueves, 23 de julio de 2015

La Neblina de Ulan-Ude

Lluvioso día en Ulan-Ude. La neblina envuelve tanto aquellos techos que vieron la Unión Soviética como los nacidos en la nueva Rusia, mientras se descubre, sacudiendo sábanas polvorientas, esa tranquilidad de un mal día. La que cura el remordimiento de no estar aplanando calles.

Ayer dejé que las ideas se hilaran solas, escribiendo sin freno. Estallidos, y es que son tantas cosas las que uno ve en la distancia cuando no se es lo suficientemente sensato como para respetar, justamente, esa distancia. Peleas, desazón, sufrimiento. Y pareciera que todo explota adentro. ¿Que hacer?

Escribo. Porque es mi forma de sacudirme de todo. De sentirme vivo, de intentar levantarme, tras ser atropellado al borde de la acera.

Me reduzco, aún así. Y es que no tengo palabras especiales, soluciones. No hay magia en mis actos. Quisiera. Solo tengo estertores sin estrategia.

No, no voy a unir a los jóvenes, ni a devolver la esperanza a los viejos. No voy a apaciguar la rabia, no voy a encausar la energía. No voy a devolverle el valor a la paciencia y la Fe al compañerismo. No voy a borrar los espejismos que hacen de símiles extremos, ni develar las invisibles piedras con las que seguimos cayendo. No, nada de eso. Solo puedo expulsar -una vez más- una pena individual. Una amargura solitaria.

Porque no sé que hacer para ayudar a los amigos que se piensan enemigos.

Pero sí puedo agradecer a los pocos amigos que siempre me leen, sobrepasando el aburrimiento, las largas divagaciones sin tanto contenido, desvariadas, hasta redundantes. Agradecerles porque me ayudan a sentirme vivo. Porque se nota el cariño. Porque sé que de alguna u otra forma estamos juntos, en esta impotencia.

Y porque lo intentamos. Porque igual, lo intentamos. Leyendo, escribiendo. Porque al menos no abandonamos todo al silencio.

Interacción - ¿Que piensas?

Hablar de política, poesía, vida, en facebook parece condenado a priori a ser efímero, insustancial y poco trascendente. Profundas conversaciones se prolongan por lapsos brevísimos, tal como la capacidad de atención en un mundo inmediato permite; mientras que los registros son prácticamente inexistentes y la milagrosa viralización se reduce tan solo a la expansión del ego, que ronda como un fantasma pixelado, mientras el like calma todas las conciencias.

¿Porqué seguir, porqué insistir?, por la carencia de espacios. Porque no todos pueden tener un lugar en la sección de opiniones de un medio, que es la aspiración máxima del habla hoy en día. Porque necesitamos comunicarnos, aquel ejercicio de interacción que -como la misma palabra señala- antaño estaba naturalmente unido a la acción, pero que hoy se ha quedado vacío, desinflado, carente de sangre.

Nos hablamos, nos entendemos, hasta nos coordinamos superficialmente, con espasmos fragmentados, débiles, anémicos. La electricidad pareciera haber aturdido los sentidos, el cuerpo, mientras que las convulsiones aun nos permiten el movimiento, así que pareciera que poco importa. Pero nos falta algo, que pocos pueden decir si realmente existió antes, o es solo un mito. Eso del hacer. Del crear, como sociedad.

Y nos pregunta que piensas. Una y otra vez, nos pregunta.. ¿Que piensas?, ¿realmente quieres saber?, yo se que quieres saber que marcas me gustan, mis preferencias en todo ámbito, a que sector pertenezco y en que es probable que consuma más. Lo sé, se que piensas cuando quieres saber que pienso. Pero no sabes que pienso tras tus estrategias. Pero da lo mismo, porque también sé que no te importa. Pero en tu indiferencia arremeto, sabiendo la derrota. Porque hay flor en el pantano, porque no seré yo, pero será alguien. Porque hay qué. Comunicarse. 

¿Y que pensaba?, bueno, si aún sigues estás palabras y no te has mareado como espero que el Uber-bot de facebook lo haya hecho, te diré que pienso en una chica, a la que conocí cuando ella tenía unos 20 años, a quien le di unos malos consejos cuando terminaba mi primer trabajo y ella comenzaba el suyo como presidenta de Federación, y que después vi a la distancia convertirse en un referente social, para terminar siendo una diputada. Pienso en esa chica que conocí, con quien trabaje un poco, y que hoy vi llorar por frustración. Pero vi más allá, y ví a medio país humillandola, por ser mujer, por ser de izquierda, por no ser suficientemente de izquierda.

Pienso también en el chico de 16 años, que murió en una comisaría aparentemente -palabra de rigor en los medios cuando el contraste lo protagoniza un pobre- por una golpiza propinada por la policía. Pienso en como no me ha dado la rabia que me debería haber dado, porque el tipo era un delincuente, porque no lo conocía, porque no era familiar ni amigo de nadie en mis redes, porque ninguna persona importante ha dicho una palabra en su favor, porque apenas salió en uno que otro medio, porque todo -al final- es aparente. Y pienso en que tenía 16 años, y ya no.

Pienso que hay personas que quieren ayudar, pero se tropiezan con sus cordones. Pienso que hay personas que no saben entender la diferencia entre una mirada diferente y un corazón diferente. Y que el odio nos gana. Y nuestra sociedad se maneja, más allá del gobierno, más allá de las empresas, más allá de la banca, más allá de lo fáctico y lo divino, desde el odio.

Y hay gente perdida y gente camuflada. Hay gente perdida -lo diré drásticamente- en la derecha, gente que quiere una sociedad nueva, justa y libre, pero que por no desafiar a sus pares, o porque nunca les enseñaron con cariño, mezclaron miedos y propaganda hasta terminar ahí, o -con algo de mala suerte- en el purgatorio de la apolítica. Y asimismo hay camuflados en la izquierda, quienes quieren el status quo y hasta profundizar las desigualdades, desde las cuales sacan contundentes e incluso ilusorios beneficios. Y entonces se entiende que desde cierta perspectiva, al final, no haya ni derecha ni izquierda, si no personas, confundidas y camufladas, pasivas y luchadoras, justicieras y conservadoras, esperanzadas y desesperanzadas. 

Y pienso en lo importante de entender eso. Que la comunicación significativa, la que apela a la interacción y la organización social, debe sortear los escollos, las trampas de estos días, para unir a quienes tienen un corazón amable, a quienes tienen el alma apuntando a una misma dirección, aunque sus miradas enmarquen distintos caminos. Y que, en paralelo, sepa desenmascarar a los lobos con piel de proleta e indicarle con firmeza y al mismo tiempo con el cariño necesario, la necesidad de atarse los cordones a quienes se tropiezan con ellos -y que hacen caer a unos cuantos en el proceso-; por eso, vuelvo al principio: se necesitan nuevas formas de conectarnos, o quizás antiguas, pero refaccionadas para estos días. Mensajes que lleguen, que queden, que generen ideas, movimientos, transformaciones. Registros, semillas.

Pero que fácil es decir lo que se necesita, en vez de hacer lo que hay que hacer.

Pero yo solo estoy diciendo lo que pienso, ¿no era eso lo que querías, facebook?

miércoles, 10 de junio de 2015

NO (english)


No. At the end no.
Despite the laughs, the misunderstanding.
Beyond the nature, what make us of-plastic
monstrous, relentlessly inappropriate
strange, unrelated, foreigners.
No.
And swallow the search for mercy, neither for decorum
nor bitter wisdom,
but because the encounter is miserable
devastating, bleak, if the oblivion is seen.
The languid fade of the sadness
waits.
Is the new hope
The agony in the measure of the possible
No.
And this is of you and me.
NO
And it tear our souls apart
the promise 

La situación (en proceso)

Y de nuevo estoy aquí, en ese lugar que es la situación. Situación que es ajena y recurrente. Nueva, como es cada gota de la lluvia que siempre vuelve.

Estoy, y paseo. Por estados y naciones del ser. Buscando quemar las banderas, romper las fronteras. Pero no es cierto, no busco. Tampoco miento.

De nuevo estoy aquí, y es todo un estallido.

Tristeza del adios, ojos clavados en el aire, calmados en el caos por miedo, miedo a perderse, a no saber que decir, al sobrante en cada gesto, al frío sin seguro médico. Miedo a que todos lo templos sean iguales, a que un día la belleza abrume y nadie le responda con una sonrisa. Una sonrisa.

Lo evidente (en proceso)


Así como lo esencial es invisible a los ojos, lo evidente es invisible al corazón.
Todos necesitan ayuda, mas el orgullo ciega.
Todos necesitan amor, mas el miedo ciega.
Todo asesinato es horrible, mas la rabia ciega.
Toda humillación es innecesaria, mas la vanidad ciega.
Toda injusticia es evitable, mas la comodidad ciega.

Yo estoy quebrado, de alma y de tino. Sino no estaría aquí ni ahora, ni estás palabras frente a ti.
Probablemente tú también estás quebrado de alguna forma. Por eso sigues aquí.
Y es que este mundo destroza.
Nos destroza.
Algo evidente, que sigue invisible al corazón.

El peligro de las letras

El peligro de las letras. Desollar al vivo dejando la piel intacta. Despojándole de los mundanos abrigos contra el tiempo, para dejarle arrastrando jirones. ¿De qué?, quizás de alma, quizás de alma.

A boca de jarro los lamentos le escupen a los ojos. Y como la saliva de a quien se ama, transmuta su quisquillosa consciencia, la otrora grosera existencia, por intimidad.

Conexiones más allá de la métrica. La cuarta dimensión, la espera. Todo recae en una mano, una mano que busca un hombro. Un hombro que la espera. Un viento de campos de maiz.

Cerrar los ojos, acomodarse entre el frío. Omitir los gritos en la alcantarilla. Los pasos rápidos en la escalera, el peso del sueño. El casco de metal onirico que clava los intentos más allá de la realidad.

Son los peligros de las letras. No saber donde irás a parar.



En la cocina

No llegó a ser un momento.
O aún...

Son las mareas escorpiónicas
que azotan mi alma
con mayor fuerza cuanto más me acerco a la dicha
es la resaca que tira el elástico con violencia.

Y en la cocina me siento
un pan en ciernes, lágrimas
que dejo estar
fantaseando que alguien entra

Escucho un ruido a mis espaldas y me seco los ojos enseguida
escribo estas palabras en mi mente
dudo de su existencia y no me decido por el tiempo a vivir
Trago un poco de pan, intento

Me vuelvo a perder entre los tiempos narrativos
y la realidad se aligera.
Termino el pan, lavo los platos
La marea vuelve a su calma
Yo aun escribo esto
Y nada deja de pasar

El pan aun esta en mi garganta
Y la noche me arranca

Nadie entró en la cocina.

Estado Natural


El estado natural parece ser encrispado, como espina de gato aterrado y violento; un segundo antes de cualquier sonido, habitando aun la calma-analitica en los ojos, pues el cuerpo solo ha reaccionado un poco antes que el miedo.

Se extiende como un chicle. El momento. Eso es lo que lo hace natural.

Busco mis drogas, musica que inunde el alma, que ahogue los sentimientos. Algo que lleve los ojos lejos, con suerte algun pedazo de cerebro con ellos. Algo que comer, destruir. Caminar, dejar atras lo que pesa.

Pero es como un chicle, que no se rompe. Y todo vuelve, todo siempre vuelve a su estado natural.

martes, 2 de junio de 2015

No. Al final no.
A pesar de las risas, el malentendido.
Más allá de la naturaleza, lo que nos hace plásticos
monstrousos, implacablemente inadecuados
extraños, ajenos, extranjeros.
No.
Y tragarse la búsqueda de piedad, ni por decoro
ni amarga sabiduría,
mas porque el encuentro es miserable
devastador, desolador, si se mira el olvido.
El languido desvanecimiento de la tristeza
espera
Es el nuevo arcoiris
la agonía en la medida de lo posible
No.
Y esto es de tí y de mí.
NO
Y nos destroza el alma
la promesa


jueves, 14 de mayo de 2015

Llegar

Quiero escribir un poco, eso no más. Lo que viene es consecuencia.

Pero, ¿y qué les digo que no sepan?

¿Qué les digo que no catalice un recuerdo olvidado o un "mira tú"?

No, no. Ustedes no son un problema, y aún si así fuera, no uno mío.
El problema es como llegar a dónde reside el entendimiento.
La caverna dónde la voz se hace eco.
Esa montaña en cada pecho que hace del viento
helado
aquel vibrante y perforador recordatorio de la vida.

Llegar
y tocar cada pulsión de existencia,
la imposibilidad del mestizaje
con los átomos
esa resistencia inconsciente y voluntaria
positrónica-electrónica, antimaterialística
vanguardista, clásica
moderna, artística y billonaria.

Metálica.

Cándida.

Llegar cruzando el páramo de una cerveza, un par de buenas tetas, un programa para reprogramar tras la pantalla.

Los ojos en tinta. La sangre en tinta. La tinta en pixeles.

Yendo más allá de meterla, sacarla y repetir. De agarrar, hundir los dedos, huir y repetir.

Después de arreglar las cuerdas.
Y repetir.

Al final de esperarla.

Después de cuando todos se dan cuenta que la esperamos.

Que diga que sí, o no diga nada
y se deje besar.
Tocar.
Y sucumba, caiga. Se desvanezca.

La verdad del caos.

Que no vendrá
y nunca existió.

Porque sabía que todo era una trampa.

Todo era una trampa
Para llegar.

Para rozar
ese lugar.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Al aire libre



Preso, de la codicia.
Del deseo.
Preso de los impulsos.
Preso de las ausencias.


Preso, pero en una cárcel holandesa.

lunes, 4 de mayo de 2015

Por ahí había un río


Frente a mi hablan en chino. Literalmente.
Mientras espero el momento exacto para irme a dormir

Hoy fui a unas destilerías de sake. Probé unos cuantos. Y me tiré un rato en el pasto por ahí.

Pienso que no tengo muchas fotos con animales. No voy a los zoológicos.

También es difícil ser vegetariano en estos días. En estos lados.

Pero tengo pan.

Hoy saqué basura de un bar abandonado por más de 20 años.

Y por ahí había un río.

Canaletas



Esperaba que siguiera sacándolo de mis ojos
y llevándolo por dos canaletas con hojas rojas
perfectamente cerradas

Seguí esperando 
que el cielo
succionara lo podrido

Pero se estaba haciendo oscuro
y ya no sentía 
no había movimiento tras la mirada
no había nada
que acabara con aquello rancio 
que se asía, pesadamente
a las puntas de lo quebrado 
que se hizo, por las brechas de lo trizado
por la pérfida esencia que se instaló 
en los huesos
que entró por las rasgaduras, los desgarros

Pasar por debajo de un puente 
ya era un martirio

No ver el cielo

¿Y ahora que iba a hacer
si ya no había más ayuda
ahora que nadie, nada 
aguantaba lo putrefacto que
manaba de mis ojos?

Quizás no era la oscuridad
quizás el cielo se había llenado

Y una poderosa marea se ensañó con mi consciencia
la violencia, la pasión de la envidia
la fuerza de lo miserable
el vendaval del cansancio

Me arrastraron
fuerzas superiores

Me mecieron en su huracán
que no paraba de dar vueltas
me acunaron en su tormenta
poderosa, omnipresente 
y se encerraron con todos los silencios
en el peso de mis labios
se acuartelaron, con todos los miedos
en la sombra de mi rostro

Y seguí 
porque
No sabía como llegar
Y seguí
porque
No sabía como quedarme

Y seguí
destruyéndome
desarmándome
a cada paso






jueves, 30 de abril de 2015

Las respuestas (PL/FL)

Me siguen sorprendiendo los hombres y mujeres, con respuestas.

Por mucho tiempo yo fingí las mías, hacia adentro y afuera. Una cosa de costumbre. Pero en el fondo siempre supe que no tenía idea.

Nunca he militado en nada, pero he participado en casi todo lo que he podido. Le he encontrado la razón a algunos en ciertos casos, a otros en los demás, y descubrí al poco andar que nadie ha sido implacable ni constantemente certero en el análisis. Tanto así que veo como hoy muchos se cuelgan desaforadamente de cualquiera que hile un poco de sentido.

Sé que la solución no es individualista, si bien nada puede dejar de pasar por el individuo. Sé que no es exógena, si bien para muchos se ve como algo más cercano a los movimientos de la naturaleza que a los de la voluntad. Pero tampoco sé si hay una solución como tal. Y así mismo, la definición del problema es compleja. Todos sabemos que es, pero a la hora de ponerlo en palabras cada uno tiene su propia forma.

Me complican las personas con respuestas. Me complica el mundo que quieren construir, saltándose las otras respuestas ajenas a las suyas y me complica no tener nada mejor ante ello que una crítica.

Tampoco me hallo con quienes se mantienen al margen, con quienes encontraron confort y comodidad en la indiferencia, ya sea por desgaste o por falta de interés. Y tampoco soy feliz viendo a los que están en la encrucijada, tratando de amparar la armonía a costa de sus nervios. Quizás más cerca de ellos me encuentro yo, en este momento de mi vida.

Pero tengo la noción, la simple noción, de que hay un problema de enfoque. Que no hay que luchar por algo, si no por el desarme. Y así permitir que múltiples opciones coexistan, exploren sus caminos. Que se tienen que auto-controlar los portadores de respuestas, no buscar la hegemonía de sus criterios y pasar a plantearse una existencia mas humilde. La realización de sus sueños con quienes los comparten.

Si todos los que quieren un cambio, en vez de pelear por su camino, por sus respuestas, lucharan por la posibilidad de abrigar múltiples posibilidades, si confiáramos en la capacidad del ser humano, que tanto nos ha asombrado -en lo dulce y agraz-, y trabajáramos para hacer de la sociedad un campo de cultivo, en vez de simplemente intentar embellecerla o reiniciarla, tal vez, todas las respuestas tendrían sentido.

domingo, 26 de abril de 2015

Aquél, quien debería haber muerto hace un tiempo



Un ser triste, que debería haber muerto hace un tiempo
Lleno de pobres recuerdos
Arrepentimientos, culpas
De pena encadenada, comedida
que no ha conocido la verdadera libertad de una salvaje y egoísta
desesperación

El alma se le pudrió sin aviso,
y su peste ahuyenta
personas, nociones,
sombras
lo que límite la esperanza

La soledad le carcomió el criterio
Y ya no depende de sí
si no
de la bondad del viento

Es la fragilidad
de los huesos
lo que falta para un tres

La mecánica maléfica
la contabilidad de los espasmos

La paranoia

No se puede creer que busca dar pena
Que decir esto o aquello le conseguirá un regazo
Son demasiados años
fracasando
El rostro trizado
La máscara, la sonrisa

La putrefacción desde lo interno,
Eso es lo que absorbe su mirada
Músculos, las bolsas de órganos
Los sentimientos agarrados a las hilachas de carne
Que no cejan, no abandonan

Le perturba que se sientan tan cómodos
los desgarros
en ese espejo dónde nadie perdona, ni es perdonado
frente a sus ojos

Menos él, un tipo triste
Que se rindió
Que cree, ya no puede derrotar a la inercia

Un tipo que debió morir hace un buen rato
Pero sigue vivo

Que sigue en mí


martes, 21 de abril de 2015

Cementerio de


A veces pienso que solo busco otros elefantes que ya saben el camino -que van-, a dónde se va a morir.

A veces me alegra el imaginarme conversando con ellos, aunque sean los últimos momentos, aunque sea demasiado tarde.

A veces tengo tanto frío.

A veces las cosas más simples lo arreglarían todo.

A veces las cosas más simples no están.

A veces es rabia.

A veces no sé bien que decir. Ni porqué decir.

A veces son gritos en mi cabeza.

A veces siento el olor del cementerio, que por fin tapa con su nada el hedor de mi alma.


Y soy tan feliz.


Como una pobre ironía.

martes, 14 de abril de 2015

Niji


En solo un día tengo el tiempo del mundo

Cae la lluvia y no entristece
como ese gris escape al puerto en los
años del colegio

Hoy resbalan por el techo de un castillo
feudal japonés, las gotas
los árboles frondosos se mecen
algo de luz aparece
es primavera después de todo

Un arcoíris nace mientras escribo

No saco la cámara
es solo un día
y tengo el tiempo del mundo

viernes, 10 de abril de 2015

Que alguien me ayude a dormir esta noche

A ver, ¿cómo lo digo?

El problema es que no sé que quiero conseguir escribiendo. Solo sé que quiero botar, escupir. Que quiero cambiar, pero no sé caminar distinto, no me sale. Y no sé como, no entiendo. Quizás simplemente debería decir que no entiendo.

Y que no intento no entender. Que me pierdo, que me duele.

A veces simplemente quiero parar, dejar de caminar. Porque nada me hace creer que el camino será mejor si sigo. A veces es solo eso, es soledad. Y la incapacidad de ocultarlo, maquillarlo, para cambiarlo todo falseando un poco la vida con unas fotos bonitas por allí y por allá, unas correctas palabras, una sonrisa bien puesta.

No puedo. Soy fracaso y el olor no miente.

¿Quien podría querer a un perro podrido?, de alma putrefacta. Adolorida, cansada. ¿Quien quiere a quien no puede querer?

No se puede avanzar contra la vida y contra uno al mismo tiempo. Pero mis grados de impotencia son casi milagrosos. Y sigo. Sigo. No sé porque sigo. No quiero seguir y sigo.

Que alguien me ayude a dormir esta noche.

Que alguien se apiade, de quien siente lo que no debería. De quien se perdió en la oscuridad tratando de perderse bajo el sol.

Que alguien abrace este cuerpo falso. Esta alma raída. Y me recuerde la paz.

Por favor, que alguien me recuerde la paz.
Y me ayude a dormir esta noche.

martes, 24 de marzo de 2015

Licencias

No tengo prisa ya
para evitar el paso del tiempo

Me dejé de estresar
me liberé de entrelazar
estertores

Y los dedos ya no tienen que anillar
pequeños infartos
entre las costillas

Esto es un: Que se joda
y me invite
aunque sea como Mercurio y Venus,
con la red en medio

Que se joda lo que pregonaron
que sería con el tiempo

Que se jodan todos,
y me dejen tocar un poco

¿Dónde saco credencial de poeta?
¿Alguien me firma una boleta?

Tiro mis palabras
como un simio su mierda
y todo me parece bonito

Magister, Doctorado
Un libro, un disco
No tengo nada que vender(te)
Ni espero una orgía

Ni si quiera tengo un sentimiento
para este poema

Yo solo quería decir que ya no tengo prisa
tratando de evitar que pase el tiempo
para ser uno más

Ahora lo hago lento
y evito su movimiento echado en el sofá
con una mano atravieso el aire
tratando de agarrar una idea
y rasguñarla
pero sin maldad
pellizcarla
pero sin apretar
tocarla
pero algo más

Ameba es mi estado mental
amarilla
fluyendo como nadando
sin brazos
en un líquido amniótico
en el cascarón de la imagen
mental
en dónde podrías estar

Les voy a describir algo
sutilmente, con escenas borrosas y agudas
un camino, un paso a paso
con cornisas y espacios amplios debajo de una escalera
en un departamento de dos pisos
no muy bien amoblado, con olor a vejez de clase media
y a mitad de ese paseo, les preguntaré una vez más
¿Dónde me dan permiso para ser poeta?

lunes, 23 de marzo de 2015

Once-esear

Un auto-atentado. Un golpe a ti mismo. Hazte un 11/S, podríamos decir. Conjugar. Once-esesear o once-esear no más.
Así, hay gente con 11/S en los genes. Y obviamente yo soy uno, sino no lo diría, pues podemos ser de todo: incongruentes, insensatos, extremistas, pero nunca modestos. Los onceeseados, claro. Los estrambóticos.
Personas a la que nos nace golpearnos, destruirnos, pero no por placer. Es por poder, es por y para el miedo. Y a veces por petroleo.
¿Quien puede resistir el declive, la explosión, el bombardeo de unas cuantas estructuras para mantener un inerciático orden?, preservar la pureza de un caos inicial, primigenio. Defender con uñas y a sangre el desgarro de las uñas y la sangre, pero de forma ambigua, claramente borrosa. Dejando espinas y desolación, y grandes discursos. Todos somos una nación.
Al respecto, o no, pensaba hacer un blog de viajeros depresivos. De todas formas un ejemplo encantadoramente once-eseador.
Otra camino sería poner todas las fotos bonitas y en lugares raros que tengo y mostrar constantemente la felicidad de no estar en una oficina. Quizás si sale en facebook me la crea, que estoy viajando y todo eso.
Si. Odio el ver tanto de tantos. Y me odio por no poder parar. Y creer que fragmentos son vidas, y comprarles sus cuentos y sus historias. ¿Dónde están los enfermos?, ¿los fallados?, ¿de verdad no les da cargo de conciencia disfrutar tanto? ..el facebook es como porno de vida.
¿Y dónde está -al menos- su trauma de sacrificio cristiano?, ese que hace follar/vivir mal, ¿dónde está la decencia?
No pido que rasguen vestiduras, pero al menos duden.
¿No se asfixian?, ¿no se marean con tanta sociedad?, ¿con tanto sistema?, ¿con tanto orden?, ¿todo está tan bonito de verdad?
Yo me ataco de vez en cuando. Bueno, en realidad me once-eseo como un puber se pajea. O un adulto joven. O un adulto. ¿Viejitos?, avisen pa saber. Pero lo hago sin ver este porno de vida. No lo necesito. Siempre fui autodestructivo.
Lo mio es crónico. O no, no sé. Puede ser algo miserable, weón, o importante. No es el punto. No es nada para comparar, no hay nada para comparar. Lo que importa es que es bueno destruirse un poco. Ocasionalmente. Pero no once-esearse, eso es solo para los enfermos como uno.
O algo así.
(Y ya) se me deshizo la realidad.

Vayamos al cine

El impulso de correr implota
lentamente
como pedazo de manzana agría bajando malamente por la garganta
escaseando la saliva
rasga
y dura
tanto dura
que tras la extinción queda el fantasma
el resentimiento en los músculos

No había a donde ir

Todas las noches eran de la impotencia

No se puede huir de
estoy buscando otra forma de decir llanto.

Un hoyo negro se hace cada vez más profundo
no necesita tiempo, espacio, densidad
ni si quiera dimensión
se hace más profundo porque quiere
No es un hoyo negro
Y se hace más grande mientras más se aleja
en mi
llevándome con él

No se puede huir de
estoy buscando otra forma de decir desolación

Amor
Fe
Magia
Esperanza
Mi colección de palabras para taxidermia

Hereje de mis profecías
Satánico de mis ausencias
Podría haber tejido una manta de odio
para que no tocaras la carne abierta con tus ojos
que fácil es hacerme sufrir leyendo esto

Siempre me odie antes que a ti
fui muy rápido para esta vida

No hay dónde ir
Los sueños sin techo/
desalojaron los cuentos que aprendí/
para comer sus huesos

Los grises los miran, mientras hipotecan la vida
pagando
con anestesia del alma

Y yo no me decido a morir.

Que quieres que diga,
me interesa la inmortalidad.

Pero se me olvida respirar muy seguido respirar muy seguido. Respirar.

Muy seguido, se me olvida.


¿Y te gusto ahora?
Vayamos al cine.

lunes, 23 de febrero de 2015

Epifanías

\ Es extraño querer a una ciudad gris.

Epifanías

/ Tengo un pequeño defecto, y es vivir mi vida. Asociado a este pequeño defecto viene atado -por una cadena de sucesiones medianamente lógicas- otro más grande. Tender a pensar que esa vida es más importante que las otras. Èsto diría que es así -fundamentalmente- porque la vivo. A partir de ahí se desprenden innumerables defectos atados a su vez por innumerables cadenas, hasta llegar a tal punto que si se quisiera ver el panorama completo, solo se podría apreciar un colapso constante, de-efectos.

(Si le tuviera que poner un nombre a esto, creo que sería pecado original, aunque probablemente tendría problemas con lo del derecho de autor)


\ El amor apesta, como el aliento a ajo. Pero si dos personas han comido ajo ya da lo mismo. Si solo una lo ha hecho, ahuyenta al otro. Así mismo, si uno persiste y persiste y persiste en el encuentro puede que, entre insistencias, el olor se desvanezca, o se naturalice por parte del ajeno al mismo, haciendo posible el encuentro. Pero para eso, que es una mera posibilidad -como todo en realidad-, hay que tener la desfachatez y desvergüenza suficiente como para sobrellevar el hecho de molestar intencionalmente al otro con tu amor. Digo, con tu olor a ajo.

Por lo demás, el olor a ajo tiende a ser torpe y arrítmico.


/ El que me rasque tanto la cabeza o me saque la piel/grasa de la nariz y la cara usando los dedos compulsivamente es lisa y llanamente un intento de suicidio a largo plazo. Sé que alguna parte de mi cree que eventualmente desapareceré si sigo con perseverancia ese camino.


\ Ésta se me olvido un poco, pero trataré de recuperarla, al menos en parte.. Algo me robo las lágrimas. Y las reemplazó con un sucedaneo que se activa solo con música e imágenes en movimiento. Puede ser que me haya desconfigurado en alguno de esos niveles que vinculan la realidad y la ficción. Probablemente, mientras me educaba un televisor.


viernes, 20 de febrero de 2015

Despertar

(Abrázame, bésame, rasga mi piel). Ayúdame a sentir la vida, mientras yo te ayudo a morir por un momento.

Vayamos rumbo al desencuentro, lleguemos al fin
rodiemos, asediemos el universo
y tras sus murallas en ruinas
abramos los ojos

Será aquel desafío, la gran explosión
Que hará al todo comenzar de nuevo

-

Donde descansan sentimientos, el vórtice, aún esta herido
aún desborda sangre
y ya no puede aguantar el cansancio

¿Quien cuida las puertas?
Te pido por quien no está

Porque hay momentos donde todo huye de su prisión
Y a veces
trozos, retazos, harapos de sentido
llegan tomar un puesto en el destino

Disculpa al fin estas palabras que van mirando en menos el miedo.
Que te están invocando descaradas
Que solo ganan tiempo
para gastarlo en el colapso de las posibilidades

En la respuesta a algo que nunca fue una pregunta.

¿Que hago?
Puedes ver como se hunde
Lo torpedos alcanzan el metal de la bravura

Estoy volviendo a ser yo

¿Como hago para colgarme del sueño un poco más?
¿Dónde puedo enterrar mis dedos?
¡Dónde esta tu aliento!

lunes, 16 de febrero de 2015

El empate

Existe ese momento, cuando estas en blanco, y tienes que escoger una canción. Es entonces que te das cuenta que eres agua. Y que las músicas son una trillonésima elevada al cubo por dos de Lemmings. Con pequeñas palas y picotas y baldes y van. Uno tras otro. Abriéndose paso por la viscosa y terrosa, arenosa, rocosa, cosa, que es ese indescifrable y bien conocido espacio de la vida que hace de canales, canaletas, cauces, causas, por las que uno fluye. O se estanca, como agua servida en bandeja.

YOOOoooooooooo, la maté. Soy malo, fui malo, seré malo. No en realidad. Pero no la amé. Que es peor -en ciertos países-. Quería hacerlo, lo intenté. Era tanto lo razonable como lo más irracional. Era perfecto e inquivocamente un error. Avancé y cavamos tumbas para muertos de otras dimensiones. Muertos que aún no saben de morir. Tumbas que podrían ser o no ocupadas por el que podría ser o no, un gato. Dos gatos. Gatos, que van a otras tumbas, a ver otros muertos, de esos que supieron cuando debían dejar de avanzar, pero murieron igual.

Y no podría empatar tristezas por lo mismo. En cambio, me quedé con rabia, golpes adentro del cóncavo auxiliar y silencio. Mucho silencio. Era una nueva última vez en la que había resignado una nueva última palabra. Un eterno retorno que se debe aburrir de tanto ruido.

Quisiera un certificado de locura, que me declararan interdicto ante los dioses en favor del vacio, ser reconocido inasibe por la vida, caminar un poquito más allá de dónde las balas se suicidan.

Pero nunca aprendí a falsificar firmas.

Espero tranquilo el voto popular, que es indiferente a estas nimiedades. Sacar número, para que la cola me atienda, para que la marcha me atienda, para que los pacientes me atiendan, para que las vidas tranquilas aparezcan, me digan que si existen, que son mayoría y me atiendan. Y quizás en una de las tantas colas que encuentre para esperar a que me atienda una cola, reconozca locos, colas, locas. Tal vez nos ríamos un poco. Se les escape la máscara, y digan que me entienden, solo para darle retorcijónes lobotómicos a sus craneos; pequeños splaches. Algo que se asemejaría al placer de sacarse los mocos para los transmentales de ciertas esquinas,

Quizás ya me diluí en la ilusión de vivir entre las sombras -de esas que se recuestan en el pasto de un parquesito costanero, a la espalda de la luz y el calor que viene tras el mediodía del comienzo de un otoño sin año- de los sueños.

domingo, 25 de enero de 2015

Limpiando baños

Dentro de todo lo aprendido y desaprendido, ya no necesito llegar. Este viaje, que me tiene un tanto cansado porque en cierta medida a dejado de serlo, me ha hecho agradable la idea de no llegar, de no alcanzar.

No es que no tenga ambición, la tengo. No es, por otro lado, que tenga demasiadas críticas contra cada uno de mis sueños. Que las tengo.

Simplemente lavo baños. Trapeo también. Lavo platos, la cocina, hace mucho tiempo que vengo haciendo eso último si sumo mi anterior trabajo por estos lados. Y estoy bien.

No sólo entendí, internalicé, aprendí a vida que la dignidad no es algo que está en el trabajo. Oh, señoras y señores, como nos han robado. Y déjenme ser visceral en esto: ¡como mierda nos han robado estos conchasdesumadre!

La dignidad es de las personas, no de los trabajos. No hay trabajo digno, no existe falacia tan coprofílica como esa. Simplemente no hay trabajo digno ni indigno, hay personas dignas o indignas. Lo que hay es trabajos miserables o no miserables. Uno puede ser digno en un trabajo miserable, o indigno en la opulencia, ejemplos sobran por estos días. Y por los otros también.

Pero hoy siento que puedo llegar a Chile y hacer lo que sea, me da lo mismo, mientras no sea un trabajo en extremo miserable. Lamentablemente muchos lo son. Pero aún así, el horizonte es amplio. 

Trabajar para pagar la condena del subsistir, mientras me quede tiempo para vivir. O mejor dicho, para luchar contra mi tendencia a olvidar vivir. Eso es todo.

Quizás me ponga a tocar en las calles. Aunque ahora todos están susceptibles con lo del acoso callejero. Pero a los perros entonces les haré cariño. Humor tierno para los niños.

Explosiones, muchas explosiones haré, compraré, rasparé, para impulsarme como yendo a marte, pero tan solo más allá de la gravedad humana, de la rabia, de miedos y de esa ácida locura de grito agudo y uñas hundidas en un pedazo de aire-hecho motas de vidrio molido. 

Me voy a disfrazar eso sí, para que no me persiga oníricamente la PDI.

Y que se yo. Quiero seguir intentando ser poéta. Escritor, músico. Aunque solo escriba en facebook, blogs y cante en karaokes. Que más da. ¿Quien más da?

Podría hasta ser presidente, desde niño que quería eso porque siempre me gustó hacer las cosas a mi modo, y lo más importante, que los demás la hagan de igual forma. Ésto en gran medida porque he tenido la sempiterna noción de que tengo la razón, que la tengo, físicamente, como unas de esas esculturas de vidrio grueso puestas sobre un mueble añejo fermentando en un living sobreviviente del holocausto de Ikea.

Claro que al menos en mi actual pega hay desinfectante y puedo usar guantes de plástico.

No sé, podría hacer cualquier cosa. Mi ego está más dócil. Igual quiero gloria y aplausos, felicitaciones, reconocimientos, comodidades, dinero. 

Pero ahora no tengo mucho de eso.

Y estoy bien. 

Limpiando baños en Wellington.

Un juego más

¿De verdad me importa lo que voy a escribir?, me lo pregunto honestamente. Y en honor a la misma honestidad no me interesa la respuesta, solo la pregunta.

Viendo un mapa de los conflictos bélicos actuales, las cifras de los muertos, los años que llevan, me puse a jugar. A hacer estadísticas, como con cualquier deporte.

Según los datos de este reporte el conflicto bélico más mortífero (creo que no consideran daños colaterales por desplazamientos, enfermedades y otros, solo muerte "directa") sería el conflicto de Papua, en Indonesia, con más de 400 mil muertos desde el 63'.

Después vienen la guerra en Siria, con un estimado entre 200 y 300 mil desde el 2011; la guerra interna Colombiana con 220 mil desde el 64', la guerra en Darfur en Sudan con más de 178 mil desde el 2003 (aunque si sumamos todos los conflictos en Sudan y Sudán del Sur dan 238 mil) y más de 150 mil en la guerra contra la droga en México desde el 2006.

Haciendo el clásico top Five por total de muertes, entonces estaría Indonesia, Siria, Colombia, Sudán (completo) y México

Claro que si tomamos los más mortíferos el 2014 cambia la cosa, y el Top Five sería: Siria, Sudán (del sur), Iraq (la "guerra civil"), Afganistán y finalmente la situación Boko Haram (Nigeria y Camerún). Mención honrosa para la guerra contra la droga en México, que sería el sexto de ranking con alrededor -o más- de 7 mil muertos el año pasado.

Y así, se puede jugar de tantas formas.

¿Porque eso hacemos con estas cifras, no?, jugamos. En especial para los que nos gustan los números y las asociaciones, y es que este es un material perfecto para armar y desarmar puzzles.

Ahora, lo que es yo, no sé en que momento -si es que en alguno ocurrió realmente-, dejé de relacionar las cifras con vidas humanas. Quizás ya es un reflejo más que bien entrenado. Quizás ya es parte de mi, como la flora bacteriana, una forma moderna que me ayuda a digerir la vida.

Recuerdo entonces, a la fuerza, Charlie Hebdo. Por decir algo. Derivas, paradojas, hipocresías, brillantes y fluorescentes medias tintas. Y me propuse hacer unas ecuaciones. Seguir jugando, y ver cuantos Sudaneses valen un Israelí, cuantos Sirios un Japonés, cuantos Mexicanos un Francés. En términos de alarma, siempre en términos de alarma. No se me exalte, que aun no he dicho que la gente es más valiosa por nacer en un lado que en otro. Eso en realidad no hay necesidad de decirlo, seria inútilmente provocador de mi parte.

Pero como no lo tengo todo tan bien pensado y tengo fresco el tópico Hebdo, tan solo configuré una primera base tomando este caso como punto de referencia para generar alarma mundial, o demostrar interés por la vida (y/o sustracción violenta de ésta):

La primera decisión difícil en esto es discernir si solo se cuentan a los 12 muertos de la revista o se incluyen a los 4 de la tienda Kosher. Por ahora digamos que son un todo y que para el revuelo mundial -en el que me incluyo absolutamente- se necesitaron 16 franceses.

Así que, veamos, partamos con el primero del Top Five de muertos totales el 2014, Siria (el equipo editorial cree que para empezar es mejor ver solo las cifras del año pasado, después se puede hacer algo más de largo plazo).

Matemáticas:

76,021 muertos en Siria, dividido por 16 Franceses es igual a 4.751,3.

Es decir, actualmente la relación de 1 Francés a 4.751 y un feto de 11 semanas Sirios es insuficiente. Porque aun no tenemos la misma alarma mundial por Siria. Esta ahí, como casi todas las otras guerras a las que ya nos acostumbramos porque no nos afectan en lo inmediato y por ende ni nos mueven del sofá.

Yo sigo acá, en mi sofá, escribiendo de hecho.

Lo que me lleva de nuevo al inicio de este "texto", ¿de verdad me importa lo que voy a escribir?, ¿lo que acabo de escribir?

¿Propósitos?, ¿para ésto, para algo más?

No sé, yo solo hago preguntas.