domingo, 25 de enero de 2015

Limpiando baños

Dentro de todo lo aprendido y desaprendido, ya no necesito llegar. Este viaje, que me tiene un tanto cansado porque en cierta medida a dejado de serlo, me ha hecho agradable la idea de no llegar, de no alcanzar.

No es que no tenga ambición, la tengo. No es, por otro lado, que tenga demasiadas críticas contra cada uno de mis sueños. Que las tengo.

Simplemente lavo baños. Trapeo también. Lavo platos, la cocina, hace mucho tiempo que vengo haciendo eso último si sumo mi anterior trabajo por estos lados. Y estoy bien.

No sólo entendí, internalicé, aprendí a vida que la dignidad no es algo que está en el trabajo. Oh, señoras y señores, como nos han robado. Y déjenme ser visceral en esto: ¡como mierda nos han robado estos conchasdesumadre!

La dignidad es de las personas, no de los trabajos. No hay trabajo digno, no existe falacia tan coprofílica como esa. Simplemente no hay trabajo digno ni indigno, hay personas dignas o indignas. Lo que hay es trabajos miserables o no miserables. Uno puede ser digno en un trabajo miserable, o indigno en la opulencia, ejemplos sobran por estos días. Y por los otros también.

Pero hoy siento que puedo llegar a Chile y hacer lo que sea, me da lo mismo, mientras no sea un trabajo en extremo miserable. Lamentablemente muchos lo son. Pero aún así, el horizonte es amplio. 

Trabajar para pagar la condena del subsistir, mientras me quede tiempo para vivir. O mejor dicho, para luchar contra mi tendencia a olvidar vivir. Eso es todo.

Quizás me ponga a tocar en las calles. Aunque ahora todos están susceptibles con lo del acoso callejero. Pero a los perros entonces les haré cariño. Humor tierno para los niños.

Explosiones, muchas explosiones haré, compraré, rasparé, para impulsarme como yendo a marte, pero tan solo más allá de la gravedad humana, de la rabia, de miedos y de esa ácida locura de grito agudo y uñas hundidas en un pedazo de aire-hecho motas de vidrio molido. 

Me voy a disfrazar eso sí, para que no me persiga oníricamente la PDI.

Y que se yo. Quiero seguir intentando ser poéta. Escritor, músico. Aunque solo escriba en facebook, blogs y cante en karaokes. Que más da. ¿Quien más da?

Podría hasta ser presidente, desde niño que quería eso porque siempre me gustó hacer las cosas a mi modo, y lo más importante, que los demás la hagan de igual forma. Ésto en gran medida porque he tenido la sempiterna noción de que tengo la razón, que la tengo, físicamente, como unas de esas esculturas de vidrio grueso puestas sobre un mueble añejo fermentando en un living sobreviviente del holocausto de Ikea.

Claro que al menos en mi actual pega hay desinfectante y puedo usar guantes de plástico.

No sé, podría hacer cualquier cosa. Mi ego está más dócil. Igual quiero gloria y aplausos, felicitaciones, reconocimientos, comodidades, dinero. 

Pero ahora no tengo mucho de eso.

Y estoy bien. 

Limpiando baños en Wellington.

Un juego más

¿De verdad me importa lo que voy a escribir?, me lo pregunto honestamente. Y en honor a la misma honestidad no me interesa la respuesta, solo la pregunta.

Viendo un mapa de los conflictos bélicos actuales, las cifras de los muertos, los años que llevan, me puse a jugar. A hacer estadísticas, como con cualquier deporte.

Según los datos de este reporte el conflicto bélico más mortífero (creo que no consideran daños colaterales por desplazamientos, enfermedades y otros, solo muerte "directa") sería el conflicto de Papua, en Indonesia, con más de 400 mil muertos desde el 63'.

Después vienen la guerra en Siria, con un estimado entre 200 y 300 mil desde el 2011; la guerra interna Colombiana con 220 mil desde el 64', la guerra en Darfur en Sudan con más de 178 mil desde el 2003 (aunque si sumamos todos los conflictos en Sudan y Sudán del Sur dan 238 mil) y más de 150 mil en la guerra contra la droga en México desde el 2006.

Haciendo el clásico top Five por total de muertes, entonces estaría Indonesia, Siria, Colombia, Sudán (completo) y México

Claro que si tomamos los más mortíferos el 2014 cambia la cosa, y el Top Five sería: Siria, Sudán (del sur), Iraq (la "guerra civil"), Afganistán y finalmente la situación Boko Haram (Nigeria y Camerún). Mención honrosa para la guerra contra la droga en México, que sería el sexto de ranking con alrededor -o más- de 7 mil muertos el año pasado.

Y así, se puede jugar de tantas formas.

¿Porque eso hacemos con estas cifras, no?, jugamos. En especial para los que nos gustan los números y las asociaciones, y es que este es un material perfecto para armar y desarmar puzzles.

Ahora, lo que es yo, no sé en que momento -si es que en alguno ocurrió realmente-, dejé de relacionar las cifras con vidas humanas. Quizás ya es un reflejo más que bien entrenado. Quizás ya es parte de mi, como la flora bacteriana, una forma moderna que me ayuda a digerir la vida.

Recuerdo entonces, a la fuerza, Charlie Hebdo. Por decir algo. Derivas, paradojas, hipocresías, brillantes y fluorescentes medias tintas. Y me propuse hacer unas ecuaciones. Seguir jugando, y ver cuantos Sudaneses valen un Israelí, cuantos Sirios un Japonés, cuantos Mexicanos un Francés. En términos de alarma, siempre en términos de alarma. No se me exalte, que aun no he dicho que la gente es más valiosa por nacer en un lado que en otro. Eso en realidad no hay necesidad de decirlo, seria inútilmente provocador de mi parte.

Pero como no lo tengo todo tan bien pensado y tengo fresco el tópico Hebdo, tan solo configuré una primera base tomando este caso como punto de referencia para generar alarma mundial, o demostrar interés por la vida (y/o sustracción violenta de ésta):

La primera decisión difícil en esto es discernir si solo se cuentan a los 12 muertos de la revista o se incluyen a los 4 de la tienda Kosher. Por ahora digamos que son un todo y que para el revuelo mundial -en el que me incluyo absolutamente- se necesitaron 16 franceses.

Así que, veamos, partamos con el primero del Top Five de muertos totales el 2014, Siria (el equipo editorial cree que para empezar es mejor ver solo las cifras del año pasado, después se puede hacer algo más de largo plazo).

Matemáticas:

76,021 muertos en Siria, dividido por 16 Franceses es igual a 4.751,3.

Es decir, actualmente la relación de 1 Francés a 4.751 y un feto de 11 semanas Sirios es insuficiente. Porque aun no tenemos la misma alarma mundial por Siria. Esta ahí, como casi todas las otras guerras a las que ya nos acostumbramos porque no nos afectan en lo inmediato y por ende ni nos mueven del sofá.

Yo sigo acá, en mi sofá, escribiendo de hecho.

Lo que me lleva de nuevo al inicio de este "texto", ¿de verdad me importa lo que voy a escribir?, ¿lo que acabo de escribir?

¿Propósitos?, ¿para ésto, para algo más?

No sé, yo solo hago preguntas.

sábado, 17 de enero de 2015

Ciudad Abuela

¿Quien escribe la historia en tus recuerdos?
¿Quien fue el ganador, quien juega con el orden de las piezas?

Sobre un cerro, al final de una escalera escondida tras casas ajenas, la espalda de un puerto. Ahí se cuestionan las formas, y se cambian las imágenes por palabras. Las redes por sillas y una buena vista.

¿Existe si no se publica?, ¿existe sin la masa incierta, azarosa y efímera?

Que tanto podríamos guardar guardando todo, una afrenta.

Y las luces de la ciudad, una estrella fugaz, ¿cómo le dices tú?

Pasado, futuro, presente, todo junto, separado o revuelto. Pensando sobre pensar en el siguiente paso. ¿Cómo escapar?, confundirse con muchas opciones, ni todo, ni nada, ni único. A ver si fluye. A ver sí.

No hay arrepentimientos.


¿Y nos volveremos a ver?

Quizás no. Quizás no.


La ciudad abuela.
Se está quedando vacía de amistad.






lunes, 5 de enero de 2015

Las manos en un nudo

Vamos a meter las manos en un nudo. Hagámoslo. Para calmarlas, calentarlas, distraerlas.

Hagámoslo, nosotros, lo que queda del vacío que desborda de los átomos.
Vamos a meter las manos, con lo que tenga opción alguna, cualquiera, de ignorar certezas.

Raspémonos la piel, cuando la haya. Apretemos con mana, agarremos con la sangre, retorzamos los nervios. El grito en silencio. Que no nos pidan un sentido. Que no esperen.

Y volver a las explosiones una y otra vez. Que no engañe el ruido.

Tampoco más.

Borro y borro yos. Vos. Sobran tanto. Tantos. Parte de un arte bruto, brutal. Idiota. Que no llega. Pero depende tanto de una buena canción, que me hace volver a lo mismo, lo ajeno de todo - que quería ocultar.

¿Como escapar de lo que quiero decir?

Atarse. amarrarse con la cuerda. Ser nudo. Dolor de espalda. Épica.

Mítico desencanto. Nacer de la satisfacción de un segundo perdido en la mitad de una mente. Del alivio de rebelarse ante la necesidad de rellenar ausencias. Del trabajo arduo de los dedos, que destrozan, desvanecen, el cuerpo lentamente.

Ligeramente más despacio que la vida.


¿Cómo?


Meterse en una trampa para olvidar otra.
No, para abrigarse.

Y meter las manos en un nudo.