¿De verdad me importa lo que voy a escribir?, me lo pregunto honestamente. Y en honor a la misma honestidad no me interesa la respuesta, solo la pregunta.
Viendo un mapa de los conflictos bélicos actuales, las cifras de los muertos, los años que llevan, me puse a jugar. A hacer estadísticas, como con cualquier deporte.
Según los datos de este reporte el conflicto bélico más mortífero (creo que no consideran daños colaterales por desplazamientos, enfermedades y otros, solo muerte "directa") sería el conflicto de Papua, en Indonesia, con más de 400 mil muertos desde el 63'.
Después vienen la guerra en Siria, con un estimado entre 200 y 300 mil desde el 2011; la guerra interna Colombiana con 220 mil desde el 64', la guerra en Darfur en Sudan con más de 178 mil desde el 2003 (aunque si sumamos todos los conflictos en Sudan y Sudán del Sur dan 238 mil) y más de 150 mil en la guerra contra la droga en México desde el 2006.
Haciendo el clásico top Five por total de muertes, entonces estaría Indonesia, Siria, Colombia, Sudán (completo) y México
Claro que si tomamos los más mortíferos el 2014 cambia la cosa, y el Top Five sería: Siria, Sudán (del sur), Iraq (la "guerra civil"), Afganistán y finalmente la situación Boko Haram (Nigeria y Camerún). Mención honrosa para la guerra contra la droga en México, que sería el sexto de ranking con alrededor -o más- de 7 mil muertos el año pasado.
Y así, se puede jugar de tantas formas.
¿Porque eso hacemos con estas cifras, no?, jugamos. En especial para los que nos gustan los números y las asociaciones, y es que este es un material perfecto para armar y desarmar puzzles.
Ahora, lo que es yo, no sé en que momento -si es que en alguno ocurrió realmente-, dejé de relacionar las cifras con vidas humanas. Quizás ya es un reflejo más que bien entrenado. Quizás ya es parte de mi, como la flora bacteriana, una forma moderna que me ayuda a digerir la vida.
Recuerdo entonces, a la fuerza, Charlie Hebdo. Por decir algo. Derivas, paradojas, hipocresías, brillantes y fluorescentes medias tintas. Y me propuse hacer unas ecuaciones. Seguir jugando, y ver cuantos Sudaneses valen un Israelí, cuantos Sirios un Japonés, cuantos Mexicanos un Francés. En términos de alarma, siempre en términos de alarma. No se me exalte, que aun no he dicho que la gente es más valiosa por nacer en un lado que en otro. Eso en realidad no hay necesidad de decirlo, seria inútilmente provocador de mi parte.
Pero como no lo tengo todo tan bien pensado y tengo fresco el tópico Hebdo, tan solo configuré una primera base tomando este caso como punto de referencia para generar alarma mundial, o demostrar interés por la vida (y/o sustracción violenta de ésta):
La primera decisión difícil en esto es discernir si solo se cuentan a los 12 muertos de la revista o se incluyen a los 4 de la tienda Kosher. Por ahora digamos que son un todo y que para el revuelo mundial -en el que me incluyo absolutamente- se necesitaron 16 franceses.
Así que, veamos, partamos con el primero del Top Five de muertos totales el 2014, Siria (el equipo editorial cree que para empezar es mejor ver solo las cifras del año pasado, después se puede hacer algo más de largo plazo).
Matemáticas:
76,021 muertos en Siria, dividido por 16 Franceses es igual a 4.751,3.
Es decir, actualmente la relación de 1 Francés a 4.751 y un feto de 11 semanas Sirios es insuficiente. Porque aun no tenemos la misma alarma mundial por Siria. Esta ahí, como casi todas las otras guerras a las que ya nos acostumbramos porque no nos afectan en lo inmediato y por ende ni nos mueven del sofá.
Yo sigo acá, en mi sofá, escribiendo de hecho.
Lo que me lleva de nuevo al inicio de este "texto", ¿de verdad me importa lo que voy a escribir?, ¿lo que acabo de escribir?
¿Propósitos?, ¿para ésto, para algo más?
No sé, yo solo hago preguntas.
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