Hola, quiero escribir una poesía, pero no sé por dónde empezar. No sé si mantener la prosa o saltar al verso, si intentar el ritmo o el caos visceral. No sé cual de todos los sentimientos sacar primero y tirar a la pantalla, no sé si arrepentirme de no pensar en el papel y el lápiz, de haberme quedo en la comodidad de las teclas, no sé si ir al baño o no. Si sentarme derecho o no. Si cambiar la música o seguir con Miles, que está ahí porque sí. No, no. No. Realmente está porque no sé porqué.
Quiero escribir una poesía y no me sale.
Bah, ya no quiero. Y no sé porqué.
Pero tampoco quiero borrar todo. Quiero incrustar una gema. Un twist, hacer rodar la tuerca. Que el sol se refleje tras una coma. Dar a entender una fibra de la vida, sin explicar nada. Sin entenderla si quiera. Y no sé porqué.
¿Por qué quiero escribir una poesía?, ¿a quien le importa?, ¿a quien le sirve?, ¿que hace en esta vida una de ellas?, ¿que espacio le queda?
No este, seguro que no este.
Se perderá antes de tiempo, se sentirá violada, desnuda, desgarrada. En la intemperie, sin nada que la proteja. Ni si quiera que le haga sentir que algo vale la pena. Y no sabrá porqué.
Y yo estaré tranquilo, porque me la cagué. Y me mirará sin entender. Pero todo seguirá igual. Porque la culpa. Y ella. Ella siempre fue, y dejará de actuar, y se reirá. Y sonreirá. Y se irá. Y yo quedaré mirando esta pantalla, sin saber porqué.