Bilis.
Busco incesantemente distractores. Demás está decir Facebook, Whatsapp, Tinder, Telegram, Instagram, busco y busco a ver si hay alguna acción nueva, algo, para evitar.
Aún así la palabra flotaba. Quería ser escrita, narrada, quería sobrevivir la ola, agarrar aire, quería vivir sin vivir, existir. Condensar todo, no. Abrir la senda. Quería decir algo, la palabra quería decir algo.
No es todo lo que tengo, pero poéticamente podría decir que es todo lo que tengo y no sería tan alejado de alguna realidad, verdades. Todo lo que tengo es bilis.
No puedo apreciar la poesía, el arte, las columnas, los éxitos de nadie. No me alegro. Por nadie. Solo me sale la empatía de la miseria, la envidia, los análisis fríos, las visiones morales. La risa inevitable. Pero la gravedad arrastra todo lo demás hasta antes de la piel. La densidad, ya casi nace el hoyo negro en el corazón.
No puedo hacer nada, estoy lisiado, de mente, de alma. Quebrado y los huesos se unieron enchuecados. Odio mi trabajo, y odiaría más no tener alguno. O tener otro. Odio mi vida, y odio más la que dejé hace unos meses atrás. Odio escribir sobre esto, y no tener una buena idea, una buena historia para contar.
Sigo buscando algo, para evitar.
Y sólo genero bilis. Siento su sabor. Y las ganas de rasgar mi rostro. Despedazar la decadencia.
No hay final.
domingo, 27 de noviembre de 2016
miércoles, 23 de noviembre de 2016
23 Noviembre 2016
Y quien tiene moral para pedir que controlen las emociones
Quien tiene derecho a guardarlo todo, a encerrarlo
A botar como basura en el olvido
O ahogar en agua estancada de inconsciente
Como pueden pedir que arreste, a los sentimientos
Y a un calabozo. Un calabozo. Nos vayamos carcelero y reo
No me digan más
Ya estamos todos presos, todos presos
Los sentimientos, controlados
Para la felicidad de quien ataca, desde acá
Adentro
domingo, 6 de noviembre de 2016
6 de noviembre 2014
Dejo constancia, aunque no haya podido verla directamente, de mi agradecimiento profundo a la Luna. A esta Luna.
De las dos fechas posibles en que recuerdo haberle pedido esta aventura, ésta es una. Luna llena que precede el verano en el sur, el invierno en el norte, Samhain, Ceremonia del Agua. O como quieran decirle, nombres tiene de sobra.
Decidí entonces anclar mis deseos en ella. Hoy que vuelve, veo mi ancla, reconozco la cadena que no ata, que resguarda. Y sonrío desde los abismos hasta los reflejos en las ventanas, atravesando los efímeros estruendos de fuegos artificiales, la música que acompaña una obra maestra, las historias y su memoria.
De las dos fechas posibles en que recuerdo haberle pedido esta aventura, ésta es una. Luna llena que precede el verano en el sur, el invierno en el norte, Samhain, Ceremonia del Agua. O como quieran decirle, nombres tiene de sobra.
Decidí entonces anclar mis deseos en ella. Hoy que vuelve, veo mi ancla, reconozco la cadena que no ata, que resguarda. Y sonrío desde los abismos hasta los reflejos en las ventanas, atravesando los efímeros estruendos de fuegos artificiales, la música que acompaña una obra maestra, las historias y su memoria.
Le abro mi corazón desbordante para inundar la atmósfera, la estratosfera, el espacio y sus mares, en agradecimiento.
Esta vez la energía va para allá.
Miro atrás y me reconozco una vez más en el cielo oscuro. Pero iluminado. En la guía y la calma fría de su cuerpo blanco. Es un portal al pasado. Al deseo. Esta luna soy yo hace un año. Esta luna es mi esperanza y mi realidad.
Y todo entremedio, aunque pueda parecer ahora un simple paréntesis, es por lo cual, una vez más y profundamente, le doy gracias.
Quizás el próximo año te pueda agradecer mirándote a los ojos. Quizás haya aún mas sorpresas. Quizás dónde nos encontremos.
Luna. Quizás..
Y una vez más, gracias, por los recuerdos.
Esta vez la energía va para allá.
Miro atrás y me reconozco una vez más en el cielo oscuro. Pero iluminado. En la guía y la calma fría de su cuerpo blanco. Es un portal al pasado. Al deseo. Esta luna soy yo hace un año. Esta luna es mi esperanza y mi realidad.
Y todo entremedio, aunque pueda parecer ahora un simple paréntesis, es por lo cual, una vez más y profundamente, le doy gracias.
Quizás el próximo año te pueda agradecer mirándote a los ojos. Quizás haya aún mas sorpresas. Quizás dónde nos encontremos.
Luna. Quizás..
Y una vez más, gracias, por los recuerdos.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
2 de Noviembre 2015
Puedo escuchar un número ilimitado de veces una misma canción, así
que le doy al replay frecuentemente si esa canción y yo estamos
sincronizados. Y no salgo de ese círculo. Muchas veces me he quedado ahí
para siempre.
--
Me suena el estomago de hambre, pero ya me acostumbre a que lo hiciera. Es casi una tradición a estas alturas. Creo que ambos sabemos que nuestra relación no va a durar mucho.
Voy a Londres mañana, y estoy más apesadumbrado que feliz. Puede ser la falta de vitamina D, o que se me escapa la incertidumbre y poco a poco estoy retornando al lugar de donde quería escapar. Dónde los nombres de los días tienen sentido y las horas indican y cierran posibilidades.
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Me suena el estomago de hambre, pero ya me acostumbre a que lo hiciera. Es casi una tradición a estas alturas. Creo que ambos sabemos que nuestra relación no va a durar mucho.
Voy a Londres mañana, y estoy más apesadumbrado que feliz. Puede ser la falta de vitamina D, o que se me escapa la incertidumbre y poco a poco estoy retornando al lugar de donde quería escapar. Dónde los nombres de los días tienen sentido y las horas indican y cierran posibilidades.
Estoy al final de las posesiones. Los caminos para seguir no
construyen. Tengo mi cabeza llena de retazos y tengo miedo de no poder
sacudirme la piel. Tengo pánico de que solo me quede la sonrisa a
medias, y de no saber que hacer para seguir tranquilo en la
irrelevancia.
Y no es un problema dejarme atrapar, y ser un funcionario más, un cuidador con historias oxidadas. El problema es que aún me importa. Y pareciera que nada aprendí limpiando platos y baños, restregando pisos, cuidando plantas, recolectando frutas. Aún inflo un globo que me lleva hacia abajo del mar.
No conseguí pasaporte para la locura. Solo soy un fan. Uno que escribe cosas que no parecen salvar. Y hoy si me quiero salvar. Que me perdone Benedetti, que yo me quiero agarrar de algo. Que no me quiero soltar, que las vueltas ya van tan rápido y voy a terminar, si me suelto, en dónde nada cambió.
No tengo paciencia. Ni Fe. No cultivé talentos y el esfuerzo se diluyó. Solo he cruzado el mundo. Y tan solo por eso todo podría haber sido peor. Anécdotas.
Estaba tan feliz perdido, me doy cuenta ahora que tengo destino.
Disculpen mi duelo, pero es que veo en el horizonte los escombros de los barcos que quemé.
Y no es un problema dejarme atrapar, y ser un funcionario más, un cuidador con historias oxidadas. El problema es que aún me importa. Y pareciera que nada aprendí limpiando platos y baños, restregando pisos, cuidando plantas, recolectando frutas. Aún inflo un globo que me lleva hacia abajo del mar.
No conseguí pasaporte para la locura. Solo soy un fan. Uno que escribe cosas que no parecen salvar. Y hoy si me quiero salvar. Que me perdone Benedetti, que yo me quiero agarrar de algo. Que no me quiero soltar, que las vueltas ya van tan rápido y voy a terminar, si me suelto, en dónde nada cambió.
No tengo paciencia. Ni Fe. No cultivé talentos y el esfuerzo se diluyó. Solo he cruzado el mundo. Y tan solo por eso todo podría haber sido peor. Anécdotas.
Estaba tan feliz perdido, me doy cuenta ahora que tengo destino.
Disculpen mi duelo, pero es que veo en el horizonte los escombros de los barcos que quemé.
martes, 1 de noviembre de 2016
01 de noviembre 2016
Nadie escoge quien se preocupa por ellos, por uno. A veces pasa. A veces no.
Entonces debería escribir. Pero la música hace que se encierre lo que pienso adentro de la muralla de una ciudad, en el centro de una ciudad antigua. Y afuera del muro queda lo que pensé 5 minutos atrás, lo que había ideado, lo que quería decir.
Y me gustaría no necesitarla, necesitarlas. Y me daría cuenta que no lo necesito, los necesito, tampoco. Y hablaríamos de misantropía. Pero está la música.
Nunca me gustaron los juegos en los que no se podía grabar. Toda mi vida he necesitado más de muchas oportunidades para fallar, para no fallar, para hacer lo normal, para ganar. No hay victoria, solo un paso más escalonado del tiempo. El fin es inevitable, no siempre. En la vida me tomo el tiempo y evito. Busco el botón para guardar. Espero la muerte.
El descontrol viene desde dentro, es tan obvio que no vale la pena decirlo. Me gustaría no tener que decir nada.
Debería publicarla antes de que caigan los pedazos de vidrio en los rostros. En mi rostro. No se va a entender.
No te puedo ofrecer lo que imagino que quieres. Que es lo que quisiera que quisieras. Que es lo que me gustaría poder ofrecer. Que es lo que quisiera que sucediera. No te puedo ofrecer mi mundo.
Debería apagar la luz.
Entonces debería escribir. Pero la música hace que se encierre lo que pienso adentro de la muralla de una ciudad, en el centro de una ciudad antigua. Y afuera del muro queda lo que pensé 5 minutos atrás, lo que había ideado, lo que quería decir.
Y me gustaría no necesitarla, necesitarlas. Y me daría cuenta que no lo necesito, los necesito, tampoco. Y hablaríamos de misantropía. Pero está la música.
Nunca me gustaron los juegos en los que no se podía grabar. Toda mi vida he necesitado más de muchas oportunidades para fallar, para no fallar, para hacer lo normal, para ganar. No hay victoria, solo un paso más escalonado del tiempo. El fin es inevitable, no siempre. En la vida me tomo el tiempo y evito. Busco el botón para guardar. Espero la muerte.
El descontrol viene desde dentro, es tan obvio que no vale la pena decirlo. Me gustaría no tener que decir nada.
Debería publicarla antes de que caigan los pedazos de vidrio en los rostros. En mi rostro. No se va a entender.
No te puedo ofrecer lo que imagino que quieres. Que es lo que quisiera que quisieras. Que es lo que me gustaría poder ofrecer. Que es lo que quisiera que sucediera. No te puedo ofrecer mi mundo.
Debería apagar la luz.
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