Soy un Chile-Cliché: Se trabaja mucho, poco se hace. Y aún así esta el cansancio, el stress y no sé a donde va a parar todo lo de entre medio, lo que debería ser algo.
Y el maraco -en el real sentido de la palabra- siempre termina con una mina. Ese es el titulo de la vida. Y yo no sé que hacer para dejar de mirar. Todos quieren un poco de atención y yo la doy. La regalo, la caficheo ad honorem.
No estoy a la moda, nunca. Y hablo de las anti-modas y las cosas que escupen a las modas, y las formas y las siluetas y las sombras que envuelven lo que esta demasiado bien como para rebajarse a asumir que es lo correcto, lo adecuado, lo esperado, lo anhelado, el puente hacia. Lo pertinente a tiempo y momentos.
No sé porqué mierda decidí tratar de no ser nada. No sé porqué la coincidencia. El milagro probabilístico - sin sentido alguno-. No sé porqué, lo que quise, calzó arbitrariamente con lo que fue. Lo que es. Porqué hay/soy/estoy nada.
Nunca continué. Siempre me moví. Tal vez sólo una vez me quedé. Tal vez solo una vez no volví a no volver.
Pero si voy a las excepciones nunca sacaré esta rabia.
Tal vez solo una vez todo. Tal vez nunca nada.
Quisiera haber parcelado mi mente en algún momento. Calmado la angustia de no abarcarlo todo y girar violentamente el timón que, en cambio, siguió su curso, hacia la ambigua incertidumbre. Más allá de las sirenas y los cíclopes. Al fondo, y a la derecha, de donde yace la honesta incertidumbre.
Debería haber terminado de estudiar en un colegio privado, y enfatizado más mi apellido extranjero. Haber entrado a una universidad bien, como la católica, o una cota mil. Salir con chicas lais y haber desechado participar de alguna juventud política, porque eso es para lateros.
Debería haber recorrido los barrios altos, aprendido a manejar, tener ropa sin hoyos.
Debería haber escogido un bando. El otro bando.
Debería haber mantenido un mismo grupo de amigos desde la infancia, con casas con piscina, con planes de vida pre-fabricados y viajes por venir. Viajes por viajar.
Debería haber ido a misa todas las semanas con una familia bien constituida, hacer Eje, confirmarme, haber entregado unas ilusiones e ido donde unas cuantas putas.
Debería haber intentado sonreír en las fotos. Y haber supuesto que todo lo que hago/digo es importante. Comunicar, mostrar, fotografiar, twitear todo. Todo. Porque en esta vida se es marca mas que persona. Y el que no lo entiende se esta devaluando.
Debería saber del mercado de acciones. De la bolsa.
Debería no interesarme lo que piensan las mujeres, pues para conseguir alguna eso no es necesario. Y hablando de eso, no debería cuestionar el tema de la propiedad bajo ningún aspecto.
Debería decir que los pobres lo son porque son flojos, que hay oportunidades en cada lugar si uno las sabe buscar. Que todo el resto son palabrerías y excusas.
Debería ir a los after office, usar terno, conocer las discos, jalar un poco más que un poco. Tomar etiquetas, negras, rojas, blancas. Tener una mano con buenos pitos, mas de alguien a quien decirle zorrón. Una colección de películas originales. Más consolas y juegos de los que puedo jugar. Un plasma.
Debería negar mi pasado, reconstruir todo.
Y es que si hubiese sido -si fuera- lo que odio, tal vez al menos tendría paz. Sería algo.
No espero que lo entiendas, son los fantasmas. Incluso lo más inverosímil cobra cierto sentido cuando estás solo, conversando con ellos. Como el que dejen un poco de perdón en las paredes cuando se van. Pero eso sí que no es común.
Mírame. Tomé tantas decisiones equivocadas, decidí que tantas decisiones estaban equivocadas, justifiqué tantas equivocaciones tan decididamente, que me mareé. Es sencillo, muy sencillo, pensar que todo está mal. Que todo fue un error.
Cuando el mundo da vueltas entre circunstancias y recuerdos.
Quizás mi alma llegó torcida.
Quizás nunca entendí lo que simple
era y significaba.
Por eso insisto, estoy podrido por una rabia que tengo. Una rabia putrefacta. Podrida. ¿Lo dije ya?, es algo un tanto recursivo esto. Puede ser a estas alturas que el cansancio sea la mejor cura. Sintomática, sí, pero todos toman paracetamol. No me vengan con paraísos.
Tengo frío.
Y quisiera ser bacán. Y no lamentar nada. Y no tener frío. Y hacer algo. Y escribir bien. Y abrazar a alguien. Y vivir.
Y no olvidar que olvido tan fácil.
Que sonrío tan fácil.
No quiero terminar.
No debería haber empezado.
Pero ya llegué aquí.
...Puta la wea.