miércoles, 2 de julio de 2014

Un cuarto, sin boletos



Perpetrar la condena
Y amasar en el aire la voluntad
para salvar un poco
a tanta lluvia

Buscar la fuerza
de quien se deja permear,
la verdadera fuerza

¿Siempre hay una semilla a punto de explotar?

Podría pasarle un paño a las circunstancias
Por encima
o como préstamo
Y aún quedaría la pregunta

¿Siempre hay una semilla a punto de explotar?

No quisiera reagendar el destierro
Aunque no deja de ser intrigante
la copia de la arena
la imagen honesta de la tormenta
Mirar, en el espejo
las raíces del reflejo

La curiosidad apura.

Es el flujo que sigue
quien busca acomodar la forma
de la común inteligencia
la esencia de la supervivencia
a una lotería

¿Que es lo cierto?
¿Lo que logra?
¿Lo que resiste, tal vez?
cualquiera puede ser derrota o victoria
mientras haya vida
, la casualidad,
de la vida

¿De que sirve entonces?
No sirve,
diría
pero es
y lo es casi
todo

Intentar comprar todos los boletos.

El crepitar del fuego calma las aristas
las esferas se entregan
las líneas
los puntos
se ablandan
el universo se ablanda

Quizás imaginé la empatia
quizás
si hay un lugar

Compartamos un cuarto
y aprendamos a vivir
leyendo libros
escuchando música
viendo películas

contando historias
ensamblando mitos
navegando redes

fumando aire
bebiendo agua
comiendo tierra
inyectando fuego

Compartamos un cuarto
Y aprendamos a vivir
con la puerta cerrada

Compartamos un cuarto,
Y enséñame a no
ser otro

Enséñame
sin mundo

sin ti

sin mi






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