Solo no sé donde estoy. No sé donde quedo cuando las ideas desaparecen, cuando lo que quería decir pierde su querer.
Jóvenes que tienen voz propia pero no saben escribir, un desastre. Me manda saludos Bolaño.
Gracias por lo de joven de todas formas.
-Lo era cuando él murió al menos-
En tanto me pudro a través de los restos de palabras y pedazos de intenciones que se acumulan y se quedan haciendo hongos, escondidos, entre los huesos-de-los-esqueletos de un bosque de neuronas en plena desertificación.
Y estaba la belleza violenta de los cerros, la avalancha desde el Barón, la ola gigantesca y envolvente de colores; estaba la calle Borges, una miseria de calle, y al mismo tiempo una hermosa travesura de pasto y escaleras de piedras rotas.
Y estaba la vista, que subía de los ojos a la garganta. Un fenómeno anti-natural. Un fenómeno profundamente humano.
Pero la noche siempre cae.
Y la noche, y la caída, nunca me preocuparon tanto como en éstos días, en los que siento el paso desgarbado de los demonios tras la cortina; los gritos que son risas que son gritos.
Que son risas que son gritos.
Y estaba cada uno de los edificios a punto de caerse desde que fueron construidos, el oxymoron burlesco del Banco de la Solidaridad Estudiantil y la mujer que saltaba las azoteas pero se quedó a sentir el aire.
Sí.
Estaba toda la poesía que no supe absorber.
El mar que no me atreví a tocar, el fin del viaje.
Del mar al mar. Todo podría haber concluido.
Pero no pude. En la subida, en el ascensor, en el plan. No pude, no pude soltarlo todo, porque cayeron antes las nociones, porque llegué tarde una y otra vez, al lugar en donde no sé. En donde se pudre lo que queda, allí, donde se criaron los hongos, donde se acumularon los huesos. No pude.
Y agarré la tinaja dionisiaca, y la intenté quebrar en mi cabeza para doblegar a Saturno. Iluso.
Iluso.
El craneo late ahora, el corazón se clava al pecho. Que no lo muevan. Pedimos todos los ilusos. Que no lo muevan.
Quería pasar piola. Sabio, inocente.
Perdón.
No sé en donde estoy. Perdón, perdón.
Mierda, perdón.