domingo, 30 de octubre de 2016

31 octubre 2016

En un principio quise eso, lo tuve y me aburrí, y no lo quise más.

Lo dejé entonces, pero al tiempo volví a quererlo, un poco distinto, a ver si no me aburría esta vez, entonces no lo tuve.

Después aprendí a no quererlo de nuevo, pero lo seguía queriendo, quizás inconscientemente, y lo tuve una vez más. Pero ahí me lo quitaron, no me alcancé a aburrir. Ahí dolió.

Después decidí no saber si lo quería o no, y me anclé en la evasión en la incertidumbre. Y así no me di cuenta hasta que lo tuve nuevamente. Lo tuve y se perdió. Solo se perdió.

Y después me perdí yo. Me perdí en cuantas veces pasó lo mismo. Entonces dejé de tener sentido. Y quedó todo, en desorden. Y al mismo tiempo. Siempre.

domingo, 23 de octubre de 2016

23 de octubre de 2015

Let's say that I'm not drunk. Let's say that I can write in English now.

Let's say that I'm full, that I'm not tired, that I know where to go. Let's say that I'm happy, lets say that you're happy too.

Let's say that I said something meaningful, something that help you. Let's say that I'm good. Let's say that I have a solution, that I understand the problem, that I'm here.

Let's say.

The dick in the hand is so comfortable. Like that order that someone else told you, that future that someone else wrote, for you.

Let's say that I don't say bad words.

Let's say that I'm not human, that I don't smell like cheap falafel, that I will love you until the end of time.

Let's say that I wrote poetry.

Let's say that I need help, but I run too fast.

Let's say, hear me: Let's say, just let's say, that I'm bored. And I just wanted to throw a wall.

viernes, 21 de octubre de 2016

21 de octubre de 2014

Mi oscuridad está iluminada por mi ego.
El cuadro es psicodélico.
No resisto quedarme en la piel.
Algunos agitan sus entrañas
Botan sus desechos, sus promesas de mañana
Su intento de existir

Todo se mezcla
Y yo simplemente quiero que deje de pesar
encontrar la ausencia de gravedad
para que salga volando, flotando con el viento
lo que habita acá, lo que yace adentro
Soy palabras
Pero éstas tienen hilos
Hilos negros
Y llevan sangre, llevan venas, llevan trozos y hastío
Gelatina rugosa, pedazos de intestino
Mi estomago, ramas del pulmón
esquirlas blancas
Son hilos,
que hacen de todo intento un volantín
Y son tantos ya
que se han creído mis alas
Pero no vuelo
Aún hay demasiada gravedad
Para huir
Mi ego sigue iluminando
A ver si encuentro algo al mostrar
Pero todo esto se sostiene
en una empatía que podría no llegar
Aun hay demasiada gravedad
Para evadir
Los impactos serán siempre certeros
Mi oscuridad se acostumbró a la luz
Mi piel no me deja salir
Solo un necio intentaría seguir
No hay opción
Nací

miércoles, 19 de octubre de 2016

19 de octubre de 2014


Lo interesante es haberle doblado la mano al tiempo, carreteando los domingos en la noche, haciendo de los lunes un sábado, disfrutando igualmente los fines de semanas y viviendo.

Nunca me gustó el orden de la semana, y si bien mi vida dista de ser perfecta, es perfecta. Es venganza sin rabia. Es posibilidades que aun no concreto y aún así, posibilidades. Muchas posibilidades.

Me voy a dormir esta noche con la tibia certeza de haber ganado una guerra, aunque haya perdido cientos de batallas. Hoy, el tiempo es mio. Una vez más.

sábado, 15 de octubre de 2016

Todo partió con Noemí

Llevo poco menos de un mes cubriendo noticias de Argentina.

Todo partió con Norma Noemí Yagra, de 44 años, asesinada a tiros por su pareja el 22 de septiembre. Mi primera nota de un femicidio. Su hija, Érica Ponce de 20 salió a defenderla, fue baleada también. Recibió tres tiros. Por suerte no murió.

El día anterior, el 21, día de la primavera en Argentina, ya habían desaparecido Janet Zapata y Julieta González, yo no lo supe hasta que aparecieron sus cuerpos, primero el de Janet un lunes 26, y el de Julieta el martes 27.

El miércoles 28 mataron a Ayelén Arroyo, de 19. Fue su padre, que abusaba de ella, y de su hermana. El jueves 29 Daiana Belén Colque, también de 19, es asesinada a puñaladas en su casa de la villa 31, a todas luces por su novio.

El 4 de octubre fue Daniela Romina Barría, de 30 años, degollada y apuñalada en el corazón por su ex-pareja, que huye con la hija de ambos -de tan solo dos años- e incendia la casa, dónde aún estaba su cuerpo.

El sábado 8 de octubre desaparece Beatriz Valencia Parra, de 22 años, que es encontrada semidesnuda en una caja, ahorcada y con los tobillos atados, en un descampado. Fue asesinada por su pareja y el hermano de éste.

Ese mismo fin de semana Lucía Pérez, estudiante de 16 años, es violada, drogada y torturada. Ingresa muerta a la clínica, producto de un paro al corazón causado por la violencia de las vejaciones.

El lunes 10 en otro descampado apareció el cuerpo de Viviana Rodríguez, hace dos semanas desaparecida. Auxiliar de escuela, sus compañeras están convencidas, saben, que su pareja la mató.

El miércoles 12 desapareció Samantha Yoerg, también de 22. Su cuerpo apareció ayer, viernes 14 de octubre. En las fotos con que la buscaban aparecía con un cartel que decía #NiUnaMenos, su pareja ya confesó.

Y recién me entero, mientras escribía esto, que ayer -prácticamente en la madrugada de hoy-, asesinaron a Marilyn Méndez, de 28 años, embarazada de 3 meses. Su ex-pareja le lanzó 6 puñaladas, y al menos una, en la garganta, fue fatal. Su actual pareja también fue atacada. Afortunadamente, a diferencia de Marilyn y de quien sería su hijo, o hija, sigue vivo.

Y sé que no va a terminar, que no se va a calmar, porque aprendí la estadística. Aprendí que en Argentina muere una mujer cada 30 horas. Ya me sé la estadística, sí. Y sé que voy a tirar notas de femicidios como se tiran notas de fútbol, cotidianas. Infaltables.

Y no recordaré los nombres. Y no recordaré los casos. Y las subiré al portal rápido, porque hay otras, porque las siguen matando a raudales y entonces hay que discriminar, por el tipo de muerte, por dónde venían, por la familia, por como lucían, para hacerlas carne de noticia. Un último uso. Y con los años, ya con los años, quizás tan solo me limite a decir, a escribir, que

Todo partió con Noemí. Norma Noemí Yagra, de 44 años..

sábado, 8 de octubre de 2016

9 de octubre 2013


9 de octubre 2013

Esa pradera. Ahí es donde iré a implotar, cuando encuentre la claridad suficiente para morir de pié, y seguir vivo. Abrazado a la consciencia de lo efímero.
Será como cuando se anulan las distancias al sentir el infinito, y el viaje en el espacio se hace inmediato, porque todo da lo mismo. Y todo es un segundo, cuando todo es todo. Y sigue siendo infinito. Pero me río. O reí. Quizás reiré. Aún me pierdo, porque me persiguen las direcciones. El norte, el sur. Todavía no encuentro el centro del todo. Salvo cuando me pierdo.
Dejaré las llamas brotar, y que truene la madera de los átomos. Lanzaré palabras con más carga que el sueño de un sol moribundo. Con tanta sustancia, que parecerán gomitas. Y las tomaré entre mis dedos para aplastarlas y extenderlas, y así las dejaré ir. Aunque me comeré una. O dos.
Recuerdo ahora, que las cosas se desgastaban en mis bolsillos, pero la canción decía que todo se quebraba, se rompía. Quería mantener el detalle. Hay un cuento, una historia entre medio. Mis bolsillos tienen su mundo. Y esas eran algunas palabras a donde ir. Un puerto al fin.
Por eso lo decía. Y ya lo dije, tiendo a perder las letras. Pero los conceptos de fondo quedan penando en mi pradera, donde la locura es fiesta y nunca deja de atardecer.
Y es en esa pradera, adonde iré a implotar. O quizás a descansar. Después de la claridad.

viernes, 7 de octubre de 2016

Poesía en Facebook, poesía de hostales (7 octubre 2015)

(7 octubre 2015)
Poesía en Facebook, poesía de hostales.

Lejos de los bares de Bukowski, de las sopas de Warhol y las cruces de Parra.

Aún más lejos de los relojes de Dalí, de los ojos de Buñuel, de los urinarios de Duchamp y los manifiestos de Tzara.

Distante de las bailarinas de Degas, del mal de Baudelaire, de la flor de Novalis y la miseria de Victor Hugo; del Prometeo de Shelley, del Fausto de Goethe.

Inexpugnablemente separada de las Coplas de Manrique y las delicias del Bosco.

Sobrecogedoramente ajena al Mio Cid, a Beowulf.

Tan lejos.

Poesía que podría ser el haz azul tras la lluvia de su tiempo.

Tan lejos ya.

Que parece rídiculo.

Tanto, como haber pensado que todo fue ridículo en cierto momento, a ciertos ojos.

Y que con el tiempo se hicieron los monstruos, que aún se ven a la distancia.

martes, 4 de octubre de 2016

(5 de octubre 2014)

(5 de octubre 2014)

3 de la mañana. El viento sopla con fuerza si es que lo escucho entre los silencios de Charly, Spinetta, Pescado Rabioso, Sui Generis y Serú Girán. No son muchos esos silencios, pero son potentes. En ellos el departamento tiembla.

No llegué hace mucho, aun llevo una sonrisa. Esta es noche de domingo, mañana trabajo y no. Si lo hago y no importa.

Y recordé mitos que hace mucho no narraba. Historias.

Y miré ciertos ojos y expliqué ciertos misterios.

Y abracé algo más que las circunstancias.

Todo son burbujas de jabón. Y esta bien así. Aprendí a ser feliz con los reflejos.

Todo son burbujas de jabón. Y yo soy un niño, o un idiota. Y rio sin cause ni caudal. Rio y me desbordo.

Y quizás olvide todo.
Y ya nada será burbujas de jabón.

Pero el viento hará temblar dónde esté,
y me volveré a desbordar.

Una y otra vez
Me volveré a desbordar