Llevo poco menos de un mes cubriendo noticias de Argentina.
Todo partió con Norma Noemí Yagra, de 44 años, asesinada a tiros por su pareja el 22 de septiembre. Mi primera nota de un femicidio. Su hija, Érica Ponce de 20 salió a defenderla, fue baleada también. Recibió tres tiros. Por suerte no murió.
El día anterior, el 21, día de la primavera en Argentina, ya habían desaparecido Janet Zapata y Julieta González, yo no lo supe hasta que aparecieron sus cuerpos, primero el de Janet un lunes 26, y el de Julieta el martes 27.
El miércoles 28 mataron a Ayelén Arroyo, de 19. Fue su padre, que abusaba de ella, y de su hermana. El jueves 29 Daiana Belén Colque, también de 19, es asesinada a puñaladas en su casa de la villa 31, a todas luces por su novio.
El 4 de octubre fue Daniela Romina Barría, de 30 años, degollada y apuñalada en el corazón por su ex-pareja, que huye con la hija de ambos -de tan solo dos años- e incendia la casa, dónde aún estaba su cuerpo.
El sábado 8 de octubre desaparece Beatriz Valencia Parra, de 22 años, que es encontrada semidesnuda en una caja, ahorcada y con los tobillos atados, en un descampado. Fue asesinada por su pareja y el hermano de éste.
Ese mismo fin de semana Lucía Pérez, estudiante de 16 años, es violada, drogada y torturada. Ingresa muerta a la clínica, producto de un paro al corazón causado por la violencia de las vejaciones.
El lunes 10 en otro descampado apareció el cuerpo de Viviana Rodríguez, hace dos semanas desaparecida. Auxiliar de escuela, sus compañeras están convencidas, saben, que su pareja la mató.
El miércoles 12 desapareció Samantha Yoerg, también de 22. Su cuerpo apareció ayer, viernes 14 de octubre. En las fotos con que la buscaban aparecía con un cartel que decía #NiUnaMenos, su pareja ya confesó.
Y recién me entero, mientras escribía esto, que ayer -prácticamente en la madrugada de hoy-, asesinaron a Marilyn Méndez, de 28 años, embarazada de 3 meses. Su ex-pareja le lanzó 6 puñaladas, y al menos una, en la garganta, fue fatal. Su actual pareja también fue atacada. Afortunadamente, a diferencia de Marilyn y de quien sería su hijo, o hija, sigue vivo.
Y sé que no va a terminar, que no se va a calmar, porque aprendí la estadística. Aprendí que en Argentina muere una mujer cada 30 horas. Ya me sé la estadística, sí. Y sé que voy a tirar notas de femicidios como se tiran notas de fútbol, cotidianas. Infaltables.
Y no recordaré los nombres. Y no recordaré los casos. Y las subiré al portal rápido, porque hay otras, porque las siguen matando a raudales y entonces hay que discriminar, por el tipo de muerte, por dónde venían, por la familia, por como lucían, para hacerlas carne de noticia. Un último uso. Y con los años, ya con los años, quizás tan solo me limite a decir, a escribir, que
Todo partió con Noemí. Norma Noemí Yagra, de 44 años..