Poesía en Facebook, poesía de hostales.
Lejos de los bares de Bukowski, de las sopas de Warhol y las cruces de Parra.
Aún más lejos de los relojes de Dalí, de los ojos de Buñuel, de los urinarios de Duchamp y los manifiestos de Tzara.
Distante de las bailarinas de Degas, del mal de Baudelaire, de la flor
de Novalis y la miseria de Victor Hugo; del Prometeo de Shelley, del
Fausto de Goethe.
Inexpugnablemente separada de las Coplas de Manrique y las delicias del Bosco.
Sobrecogedoramente ajena al Mio Cid, a Beowulf.
Tan lejos.
Poesía que podría ser el haz azul tras la lluvia de su tiempo.
Tan lejos ya.
Que parece rídiculo.
Tanto, como haber pensado que todo fue ridículo en cierto momento, a ciertos ojos.
Y que con el tiempo se hicieron los monstruos, que aún se ven a la distancia.
Inexpugnablemente separada de las Coplas de Manrique y las delicias del Bosco.
Sobrecogedoramente ajena al Mio Cid, a Beowulf.
Tan lejos.
Poesía que podría ser el haz azul tras la lluvia de su tiempo.
Tan lejos ya.
Que parece rídiculo.
Tanto, como haber pensado que todo fue ridículo en cierto momento, a ciertos ojos.
Y que con el tiempo se hicieron los monstruos, que aún se ven a la distancia.
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