Tengo una pequeña manía, que es escribir poesía.
Nadie me dijo que sea poesía lo que escribo, ni que fuese un poeta al hacerlo. Tampoco sé si algo cambiaría porque alguien lo hiciese, incluso si es que muchas personas así lo consideraran.
Parte esencial de ser quien soy es no haber comprendido hasta la fecha los nombres ni los títulos; lo que no me quita el haberlos deseado, mas como se desea el dejar de pensar -al menos por un momento- cuando se está a la deriva en el desenfreno, en el vértigo mental.
Quizás un poco menos de ambigüedad en mi vida estaría bien, y debería simplemente declararme poeta, violentar la inercia y pelear por un pedazo de realidad, por una definición que juegue a ser concreta.
Y me podrían preguntar entonces, con toda razón, ¿como eres poeta sin un libro, sin algo que mostrar?, pues yo hablaría de lo efímero. Y me podrían insistir, con toda legitimidad, ¿que te hace poeta, por qué eres poeta entonces?, pues por manía, tendría que decir. Porque tengo esta pequeña manía, que es escribir poesía.