Me sacié de juegos
rebalsé de amor falso
y deseo exagerado
Y a mi cuerpo lo calmé
con lo más barato que
pude encontrar
Terminé la existencia, con trampas
Pero
pagué muchas horas para llegar a este atardecer
La procesión es día sencillo
la penitencia un momento
antes
que los grilletes toquen el suelo
Pequeñas tribulaciones
Tras las que alcancé el onírico ideal
Nada refrena, nada ata
Y el sol aún entibia
Y el sol aún se va
Pero
pagué muchas horas para llegar a este atardecer
En la silla la espalda descansa
los pies sobre el radiador
la inmensa ventana desnuda una ciudad ajena
y por unos segundos
he domado la vida
Porque no he querido más
Pero
pagué muchas horas para llegar a este atardecer
Y miro
observo
Y me entrego
después del fin
Podría ser entonces
que una ulcera perfore
mi pánico
y el veneno drene tan rápido como nace
Que me acostumbre al temor
de todas las posibilidades
Que las letras no dependan
y la tranquilidad encaje en la realidad
Podría ser que un día
que un día pueda
simplemente
quedarme en el atardecer
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