viernes, 30 de octubre de 2015

Correr / volver y huir otra vez

Juntar palabras, hilarlas con astucia. Que la forma sea algo sorprendente, algo que haga sentido. ¿Y después qué?

Correr.

Que estén de acuerdo contigo. Que te feliciten, que te paguen, que te sigan, que te amen.

Correr.

Que pasen de largo, como has pasado de largo. Sacar tibios aplausos, si es que. Aparecer por unos segundos, volver a caer.

Correr.

Un eco, una persona, alguien que lleve todo más allá.

Correr.

El silencio profundo, que no las vuelvas a ver. El cansancio tras el final que hace querer un nunca más.

Correr.

La luz fugaz, la tibieza invernal. Falsa y endeble, a la que uno se aferra con desespero. Buenas palabras a medias tintas.

Y correr.

Pero no sé a dónde. No he vivido la mitad de lo que quisiera y aún así más de lo que soñaba, y ya no sé dónde correr.


Volveré. Y huiré otra vez.

El tiempo me ha hecho presa fácil
cansado y lejano a los trucos
que me podrían hacer llegar a algún lugar

Pero volveré, aunque sea a la nada. Y huiré otra vez.

Volveré. Y huiré.

Y quizás, entre tanto y tanto,
camine en vez de correr.

viernes, 9 de octubre de 2015

Rebosante (sin terminar)



Moriré solo y pobre,
pero rebosante de poesía mala.

Lleno
de viajes y experiencias
hastiadas de su conciencia

Moriré con las botas puestas,
un pie en la incertidumbre
en el otro la pulcra indecencia

INDECENCIA

De cara sucia,
manos rotas,
espalda mala
alma calma

Moriré salpicando palabras
en lenguas que apenas comprendí

Y cerraré los ojos, para tocar de nuevo la gran muralla,
para deslizarme por las arenas del Gobi
para sentir el viento de Wellington
el agua fría del Baikal
para dibujar con los dedos la silueta de Praga
y perderme en los cerros de Kobe
antes de olvidar
respirar

Moriré solo y pobre,
pero despedazado por el mundo
entre palabras y lugares

Y habré follado poco y mal
hasta el final de mis días
Y mi pelo no tendrá la decencia
de caerse por completo
Y no podré sonreír jamás
sin ocultar mis dientes con los labios
Pero aún así
moriré jadeando mala poesía
y recuerdos solitarios

Me iré desarmando con paciencia
desde la frente al mentón
la nariz y las orejas
iré sacándome la piel
hasta que mis dedos acaricien mi craneo
Moriré desvanecido
desintegrado, desaparecido
pero se harán letras esos huesos
y brotará de ellos
mala poesía

Paisajes
y silencios

Moriré decadente
porqué así he vivido

Y me iré con la frente alta y desafiante
con la satisfacción absoluta
de haber fallado hasta el hastío

Me entregaré tranquilo
y quizás
hasta sonriente

Tal vez a la muerte no tema mostrarle mis dientes.




miércoles, 7 de octubre de 2015

Poesía en Facebook, poesía de hostales

Poesía en Facebook, poesía de hostales.

Lejos de los bares de Bukowski, de las sopas de Warhol y las cruces de Parra.

Aún más lejos de los relojes de Dalí, de los ojos de Buñuel, de los urinarios de Duchamp y los manifiestos de Tzara.

Distante de las bailarinas de Degas, del mal de Baudelaire, de la flor de Novalis y la miseria de Victor Hugo; del Prometeo de Shelley, del Fausto de Goethe.

Inexpugnablemente separada de las Coplas de Manrique y las delicias del Bosco.

Sobrecogedoramente ajena al Mio Cid, a Beowulf.

Tan lejos.

Poesía que podría ser el haz azul tras la lluvia de su tiempo.

Tan lejos ya.

Que parece rídiculo.
Tanto, como haber pensado que todo fue ridículo en cierto momento, a ciertos ojos.

Y que con el tiempo se hicieron los monstruos, que aún se ven a la distancia.

martes, 6 de octubre de 2015

Todas las piezas (revisar)

A veces todas las piezas son la misma pieza
Y su luz es la luz de todas
Y las guitarras son la misma guitarra
Que acompañan la bella voz de una mujer
En cada una de ellas

Y miras entonces,
En esa pieza que son todas las piezas
Lo que podrías tener y no tienes
Pero que aún así vives,
Como todas las personas, en todas las piezas

Y hasta llegas a creer que el checo podría ser todas las lenguas
Y que tu sonrisa podría ser todas las sonrisas

Pero ya no estás en una pieza,
Andas lejos de todas las piezas
Estás en un salón, rodeado de billar
De televisores y cervezas
Estás dónde todos son nadie
Y se ríen fugazmente
Buscando cosas fugaces

Y aún así
Escribes esto
Que podría haber escrito cualquiera
En cualquier otro momento que fuera
Todos los momentos
Cualquiera, que esperase vivir cada día
Con una guitarra que sea todas las guitarras
Y la bella voz de una mujer
que sea todas las voces
En una pieza que sea
Todas las piezas