viernes, 9 de octubre de 2015

Rebosante (sin terminar)



Moriré solo y pobre,
pero rebosante de poesía mala.

Lleno
de viajes y experiencias
hastiadas de su conciencia

Moriré con las botas puestas,
un pie en la incertidumbre
en el otro la pulcra indecencia

INDECENCIA

De cara sucia,
manos rotas,
espalda mala
alma calma

Moriré salpicando palabras
en lenguas que apenas comprendí

Y cerraré los ojos, para tocar de nuevo la gran muralla,
para deslizarme por las arenas del Gobi
para sentir el viento de Wellington
el agua fría del Baikal
para dibujar con los dedos la silueta de Praga
y perderme en los cerros de Kobe
antes de olvidar
respirar

Moriré solo y pobre,
pero despedazado por el mundo
entre palabras y lugares

Y habré follado poco y mal
hasta el final de mis días
Y mi pelo no tendrá la decencia
de caerse por completo
Y no podré sonreír jamás
sin ocultar mis dientes con los labios
Pero aún así
moriré jadeando mala poesía
y recuerdos solitarios

Me iré desarmando con paciencia
desde la frente al mentón
la nariz y las orejas
iré sacándome la piel
hasta que mis dedos acaricien mi craneo
Moriré desvanecido
desintegrado, desaparecido
pero se harán letras esos huesos
y brotará de ellos
mala poesía

Paisajes
y silencios

Moriré decadente
porqué así he vivido

Y me iré con la frente alta y desafiante
con la satisfacción absoluta
de haber fallado hasta el hastío

Me entregaré tranquilo
y quizás
hasta sonriente

Tal vez a la muerte no tema mostrarle mis dientes.




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