lunes, 4 de mayo de 2015

Canaletas



Esperaba que siguiera sacándolo de mis ojos
y llevándolo por dos canaletas con hojas rojas
perfectamente cerradas

Seguí esperando 
que el cielo
succionara lo podrido

Pero se estaba haciendo oscuro
y ya no sentía 
no había movimiento tras la mirada
no había nada
que acabara con aquello rancio 
que se asía, pesadamente
a las puntas de lo quebrado 
que se hizo, por las brechas de lo trizado
por la pérfida esencia que se instaló 
en los huesos
que entró por las rasgaduras, los desgarros

Pasar por debajo de un puente 
ya era un martirio

No ver el cielo

¿Y ahora que iba a hacer
si ya no había más ayuda
ahora que nadie, nada 
aguantaba lo putrefacto que
manaba de mis ojos?

Quizás no era la oscuridad
quizás el cielo se había llenado

Y una poderosa marea se ensañó con mi consciencia
la violencia, la pasión de la envidia
la fuerza de lo miserable
el vendaval del cansancio

Me arrastraron
fuerzas superiores

Me mecieron en su huracán
que no paraba de dar vueltas
me acunaron en su tormenta
poderosa, omnipresente 
y se encerraron con todos los silencios
en el peso de mis labios
se acuartelaron, con todos los miedos
en la sombra de mi rostro

Y seguí 
porque
No sabía como llegar
Y seguí
porque
No sabía como quedarme

Y seguí
destruyéndome
desarmándome
a cada paso






No hay comentarios:

Publicar un comentario