No llegó a ser un momento.
O aún...
Son las mareas escorpiónicas
que azotan mi alma
con mayor fuerza cuanto más me acerco a la dicha
es la resaca que tira el elástico con violencia.
Y en la cocina me siento
un pan en ciernes, lágrimas
que dejo estar
fantaseando que alguien entra
Escucho un ruido a mis espaldas y me seco los ojos enseguida
escribo estas palabras en mi mente
dudo de su existencia y no me decido por el tiempo a vivir
Trago un poco de pan, intento
Me vuelvo a perder entre los tiempos narrativos
y la realidad se aligera.
Termino el pan, lavo los platos
La marea vuelve a su calma
Yo aun escribo esto
Y nada deja de pasar
El pan aun esta en mi garganta
Y la noche me arranca
Nadie entró en la cocina.
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