domingo, 26 de abril de 2015

Aquél, quien debería haber muerto hace un tiempo



Un ser triste, que debería haber muerto hace un tiempo
Lleno de pobres recuerdos
Arrepentimientos, culpas
De pena encadenada, comedida
que no ha conocido la verdadera libertad de una salvaje y egoísta
desesperación

El alma se le pudrió sin aviso,
y su peste ahuyenta
personas, nociones,
sombras
lo que límite la esperanza

La soledad le carcomió el criterio
Y ya no depende de sí
si no
de la bondad del viento

Es la fragilidad
de los huesos
lo que falta para un tres

La mecánica maléfica
la contabilidad de los espasmos

La paranoia

No se puede creer que busca dar pena
Que decir esto o aquello le conseguirá un regazo
Son demasiados años
fracasando
El rostro trizado
La máscara, la sonrisa

La putrefacción desde lo interno,
Eso es lo que absorbe su mirada
Músculos, las bolsas de órganos
Los sentimientos agarrados a las hilachas de carne
Que no cejan, no abandonan

Le perturba que se sientan tan cómodos
los desgarros
en ese espejo dónde nadie perdona, ni es perdonado
frente a sus ojos

Menos él, un tipo triste
Que se rindió
Que cree, ya no puede derrotar a la inercia

Un tipo que debió morir hace un buen rato
Pero sigue vivo

Que sigue en mí


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