A veces solo soy yo cuando escribo.
A veces solo soy quien quiero ser cuando escribo.
A veces solo soy, cuando escribo.
Hay una meditación, un estado de trance, entre las letras y lo que encuentren en el momento, lo que haya, cuando canalizan aquello que la parte más vertiginosa de mi mente ha dejado escapar. Cuando agarran un poco de lo que hay al fondo.
Definitivamente esto es para mi. Pero solo puede ser compartido.
Las palabras son puentes en esencia, su uso es conexión. No hay palabra que no una.
No, porque aunque no llegue a nadie, le llegará siempre a la imaginación.
A la imaginería de otros, de un otro.
Es lo social en el individuo. Es más. Es la conexión con todo en el individuo.
El intento.
De como se diga, bailamos.
Si es certero e inflexible
Si es sinuoso, con estallidos de infinito
Pasos, movimientos y pasos.
Yo bailo y canto cuando escribo
No sé tú, pero sé que también.
Y que más da.
A veces puede que seamos todos.
Las palabras son puentes en esencia, su uso es conexión. No hay palabra que no una.
No, porque aunque no llegue a nadie, le llegará siempre a la imaginación.
A la imaginería de otros, de un otro.
Es lo social en el individuo. Es más. Es la conexión con todo en el individuo.
El intento.
De como se diga, bailamos.
Si es certero e inflexible
Si es sinuoso, con estallidos de infinito
Pasos, movimientos y pasos.
Yo bailo y canto cuando escribo
No sé tú, pero sé que también.
Y que más da.
A veces puede que seamos todos.
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