sábado, 17 de diciembre de 2016

17 de diciembre 2014


Llueve con furia. Furia un tanto flemática, como corresponde a una ex colonia inglesa. Furia con un toque de reserva podríamos decir, es el corazón de una noche de supuesto verano, protegida tras las costillas de las 3 de la mañana. Y yo voy descargando el cuarto episodio de los 80's, ya que me rendí de tratar de verlos online.

Ésta es la última noche antes de entrar a un nuevo trabajo, a una nueva vida dentro de una nueva vida. Y en el camino al desvío me di cuenta que hace tiempo dejé de esforzarme por conocer gente nueva y me quedé con las raíces que ya habían crecido, una estrategia que terminó con los Mayas. Algo así como una tala de roza. 

Aun no sé a ciencia cierta como hacer los malabares respectivos. Tengo el mismo miedo que siempre he tenido, y no he parado de cuestionar todo, con especial ahínco en lo que pareciera inútil. En síntesis, nada ha cambiado mucho más allá del marco. Y el cuadro. Y quizás la pintura.

Estoy tranquilo. Pero dejó de llover, y la noche perdió su encanto. Ya no se pueden esconder las palabras tras el ruido de las gotas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario