A veces las horas más oscuras tienen un cielo despejado
A veces en los momentos más solitarios, los vecinos se refrescan en su piscina
mientras el aire asfixia de logros ajenos
Supura la competencia, el exitismo, por las heridas del quedarse en el camino
Y tiemblas.
Miras atrás, pero no hay ni hombre ni mano con cuchillo. No hay amenaza, no hay a que temer salvo a ti mismo
Me tiro a pedazos por la ventana, sin valor de hacerlo entero
Tampoco hay altura para el pragmatismo, es un segundo piso
¿Por qué se me pasa a ratos la pena y me aferro?
¿Por qué río?
Es la conciencia del desastre.
Que patética sensación leer el pegoteado de palabras, el pastiche, desprovisto de sentimientos
Todo esto es tan divertido
El sentimiento de estos días, que ha podido más que el saber.
Empujo con mi pecho la inercia hacia el caos, y quiero arrepentirme después.
Lo espero, le tengo Fe
¿Amor dónde, para qué?
Solo el ridículo. Mientras no llega la muerte
Que a veces se ve tan bonita de perfil
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