martes, 31 de octubre de 2017
31 de Octubre 2016
En un principio quise eso, lo tuve, me aburrí. Y ya no lo quise más.
Lo dejé entonces, pero al tiempo volví a quererlo. Quererlo un poco distinto eso sí, a ver si no me aburría esta vez. Entonces no lo tuve.
Después aprendí a no quererlo, pero lo seguía queriendo, quizás inconscientemente, y lo tuve una vez más. Ahí fue cuando me lo quitaron, no me alcancé a aburrir. Ahí dolió.
Después decidí no saber si lo quería o no, y me anclé en la evasión, en la incertidumbre.
Y así fue pasando el tiempo hasta que no me di cuenta que lo tuve nuevamente. Lo tuve. Lo tuve y se perdió. Solo se perdió.
Y después me perdí yo. Me perdí en cuantas veces pasó lo mismo, entonces dejé de tener sentido. Y quedó todo, en desorden. Y al mismo tiempo. Siempre.
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