jueves, 2 de marzo de 2017

28 de Febrero 2017

Imbécil, sencillamente imbécil. Ebrio e imbécil.

Sin trabajo, con el corazón destrozado -gracias noche-, con el cuerpo flácido, con la mente débil. Con el alma muerta.

Lloro y no hay consuelo, ninguna pieza en mi vida hace que valga la pena. Nada vale la pena. Maldita sea. Que me maten, que no soy capaz de hacerlo yo mismo.
Ojalá pudiera, ojalá tuviera la valentía para que estas lágrimas fueran acción.
Maldigo desde el infierno todo lo vivo. Maldigo a cada uno de ustedes y su felicidad. No quiero compasión, quiero tranquilidad. Quiero muerte.

Maldita sea toda la existencia.

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