Voy a compartir con ustedes un poema
El único problema
es que aún no existe
No tiene forma ni métrica
no tiene armonía, rítmica, ni pies ni cabeza
no tiene alma
no tiene tiempo, hálito
Aliento, soplo, cuerpo, sangre
Quizás lo tenga, cuando exista, si es que existe, quizás exista
Les comparto sí el envoltorio, les comparto el dolor
el pecho que se hunde
como si se avergonzara de existir
que se hunde de miseria, fracaso, de ego mal habido
se hunde y se hunde y se hunde y se hunde
y recubre en su cóncava silueta a este poema
que aún no existe
Les comparto las lágrimas que brotan solas,
el metro, el sol de invierno y el viento que se mete por la ventanilla
y reseca los rastros en las mejillas, que han quedado tras
un-los hombres no lloran
Les dejo también la angustia de fin de mes
todo el mes
meses
con las manos en los bolsillos
en los bolsillos, en los bolsillos
en los bolsillos, en los bolsillos
La alegría de unas lucas olvidadas,
un almuerzo tal vez
El miedo de que te llamen, las zapatillas rotas
el sexo tembloroso, derrotado,
perdido y ausente
abandonado por sí mismo
perdido y ausente
abandonado por sí mismo
El cansancio cincelando
en la piel
hasta los músculos, hasta los huesos
cortando las fibras de las piernas flacas
como pinzas de madera entre los poros, jugando con la poca carne
dejando los hoyos, las formas, las astillas, los espacios de arcilla
que se desgastan y van cayendo, desmenuzados
en pequeñas piedras
suaves al tacto, tranquilas al tacto
que giran y giran entre los dedos
La sensación calma de irse desvaneciendo, desmembrando, desgranando
Al tacto
Al tacto
El poema que aún no existe, no necesita una bala
Me acompaña, me abraza, me invita
a no existir, les cuento
comparto, aunque no se pueda algo tan íntimo
Tan íntimo
Que necio he sido
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