Désolé. Más
allá de la tristeza.
Desolado, como un páramo. Un páramo vacío,
que quizás alguna vez tuvo algo. Que quizás en algún momento
albergó vida. Que, quizás, en una época distinta, fue un paisaje.
Je suis désolé.
Curioso que de lo poco que uno sabe de otro idioma, se disparen
palabras tan certeras. Como si nos buscaran para traducirlas. Sólo
a ellas.
Desolado. Como un
páramo.
Desolado, como se queda quien tenía una sola esperanza, y
la observa marchitarse en cámara rápida. Acelerada, furiosa. Sin la
piedad de un respiro.
Desolado, lo repito
una y otra vez. Desolado. Porque incluso la muerte se aburrió de andar
descalza por dónde hubo pasto.
¿Qué queda
después?, ¿qué hay después de ser abrumado por la indiferencia
más cristalina, más carente, de frialdad, de calor, de tibieza si
quiera?, carente y absoluta indiferencia.
¿Qué palabras brotan cuando hasta la mala hierba se a quitado su propia vida, aburrida de ser buena, de ser la única compañía?
Desolado/Desolado/Desolado
Una y otra vez, desolado. ¿Es el eco lo único que habita a
este ente?, ¿a este páramo?, ¿este pecho?
Desolado, sin rabia ni pena. Más allá de la tristeza.
Désolé
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