lunes, 8 de enero de 2018

8 de enero 2018

Désolé. Más allá de la tristeza. 

Desolado, como un páramo. Un páramo vacío, que quizás alguna vez tuvo algo. Que quizás en algún momento albergó vida. Que, quizás, en una época distinta, fue un paisaje.

Je suis désolé. Curioso que de lo poco que uno sabe de otro idioma, se disparen palabras tan certeras. Como si nos buscaran para traducirlas. Sólo a ellas.

Desolado. Como un páramo. 

Desolado, como se queda quien tenía una sola esperanza, y la observa marchitarse en cámara rápida. Acelerada, furiosa. Sin la piedad de un respiro.

Desolado, lo repito una y otra vez. Desolado. Porque incluso la muerte se aburrió de andar descalza por dónde hubo pasto.

¿Qué queda después?, ¿qué hay después de ser abrumado por la indiferencia más cristalina, más carente, de frialdad, de calor, de tibieza si quiera?, carente y absoluta indiferencia. 

¿Qué palabras brotan cuando hasta la mala hierba se a quitado su propia vida, aburrida de ser buena, de ser la única compañía?

Desolado/Desolado/Desolado

Una y otra vez, desolado. ¿Es el eco lo único que habita a este ente?, ¿a este páramo?, ¿este pecho?


Desolado, sin rabia ni pena. Más allá de la tristeza.

Désolé

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