miércoles, 30 de marzo de 2016
La batalla
¿Que quería decir yo?, a sí. Que vale la pena pelear.
Y más que contra alguien, por un lugar. Es tan deprimente leer los comentarios de ciertas noticias, ver los muros de facebook, twitter, llenos de odio, de gente que defiende la injusticia, que aplastan a otros con su visión de mundo. Y yo soy uno de ellos. Para otros. Para otros que defienden la injusticia, y que aplastan a otros otros, con su visión de mundo. Aún así, sigue siendo importante luchar. Porque el día esta gris.
Disputar cada rincón, cada centímetro, porque entre los dientes y las ideas -cuando chocan los mundos-, salen los encuentros, nos damos cuenta de los errores, se fortalecen las piernas y sentimos más cierto que nunca lo que entibia el corazón.
En la batalla no creo que me vean como soy, aunque no pueda evitar ser como me ven, ¿quien podría?, pero creo en mi visión de mundo, que es una visión de mundo, y en su justicia. Por eso aplastaré y seré aplastado, pero no dejaré que mi mortal enemiga, la desidia, se apodere del espacio, del silencio. Seré entonces para mis otros tan miserable como el que mas. Pelearé, pelearemos, por un lugar que solo nace desde el fragor.
Y desde ese lugar alguien nuevo mirará a las verdades, burdas y ofuscadas, teñirse de sangre entre ellas. Y su visión de mundo sera otro camino, otro color para escribir. ¿Yo?, yo intentaré ganar. Ganarle terreno al odio, al desamor desde mi esquina, y los otros, mis otros, harán lo mismo desde la suya, mientras aguardamos -en absoluta confusión- a ese ser nuevo que nos deberá abandonar a nuestra suerte, para hacer de nuestros cadáveres de ideas la tierra en que germine el tiempo sin verdades, ni mala muerte.
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