domingo, 3 de agosto de 2014
Ya fue
Estoy bien.
No necesito escribir de hecho.
Casi no lo hago.
Cierro los ojos y dejo que la música y el sueño hagan su juego.
Pero estoy bien.
Algo grita: "Dénme poesía". Algo adentro. Un animal enjaulado.
Y una parte racional-y-superficial de mi consciencia ríe en el absurdo
de querer poesía en la vigilia.
Y más
en lo propio de intentar escribirla.
Las teclas suenan muy fuerte. Retumban y rechinan, como las mandíbulas de un ratón tratando de doblegar un cable de cobre.
No recuerdo cuando aprendí a escribir sin ver.
(La gente duerme, no todos)
Y algo más aprendí a la entrada del sueño. No sé qué.
Solo espero poder cambiar esto por un plato de garbanzos.
Y dije que no iba a huir, pero huí.
Tampoco soy de los queridos, de los amados. Pero me llevo bien con algunos de ellos.
Lo veo en tercera dimensión de indiferencia.
Desde la vida hacia mi.
Podría haber estado todo bien.
Puede.
Pero,
¿Quien va a entender, si las migajas las dejo en el camino tan-solo para recordar que no me sigues; que no estás ahí?
No quiero terminar
Cerrar.
Como si algo fuese a pasar
Pero estoy bien
Estoy bien
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